La crisis provocada por la guerra en Ucrania ha agravado el problema del encarecimiento de las materias primas, la energía y
los combustibles. La mala situación económica ya llevaba un tiempo golpeando a algunos sectores de la economía española, como el de los transportistas. Pero ahora el país
está siendo uno de los más sacudidos por la inflación. Algunas proyecciones estiman para este año una tasa del 6,8%. De media, cada español pagará 2.666 euros más en 2022 como consecuencia del incremento en los precios de los carburantes y la cesta de la compra.
Si la guerra se alarga, la inflación podría dispararse hasta el 10%. Esta coyuntura económica constituye la tormenta perfecta para un descontento social en crecimiento. Pero sobretodo es la mecha de un movimiento en protesta: los chalecos amarillos.
El contexto. De todo esto es consciente el Gobierno, que ya se estremece sólo de pensar en la magnitud del estallido que se le puede venir encima. Llenar el depósito es una proeza. La factura de la luz pone los pelos de punta. Tenemos un cóctel Molotov idóneo para ser agitado por quienes ven en el populismo a sus únicos defensores. En la Moncloa han visto el
reciente calvario de Justin Trudeau, quien ha podido comprobar cómo se las gastan los camioneros canadienses.
Huelgas. Es indudable que cuando el sector de la logística para, el mundo se detiene. Y por eso el Gobierno tiene interés en acabar de raíz con un movimiento que
comienza a parecerse cada vez más al de los chalecos amarillos franceses. Aunque las principales asociaciones de transportistas no han secundado las huelgas lo cierto es que la incidencia de las mismas está afectando a la capacidad de los proveedores para cumplir sus plazos. Y si la situación continúa, el desabastecimiento será una realidad.
Ya hemos podido ver
huelguistas vistiendo chalecos amarillos moteando las protestas organizadas por los huelguistas de la Plataforma de transportistas. También acciones violentas y barricadas amparadas, irónicamente, por la reforma legal con la que el propio Gobierno promovió la despenalización de los piquetes hace menos de un año.
Comentario: Véase también (en inglés):