Traducido por el equipo de SOTT.net
Mozart, el gran y perdurable genio de la música, no se ajusta a nuestra noción estereotipada de un prodigio musical.
¿Practicaba durante horas al día? No. ¿Era bien intencionado con sus planes? Tampoco.
Más un fiestero que un adulto concienzudo, Mozart, como lo han descrito sus biógrafos, era alguien "muy adicto a las diversiones insignificantes".
Tal vez no sorprenda, entonces, que tampoco fuera conocido por terminar las composiciones con prontitud. De hecho, a finales de octubre de 1787, después de haber prácticamente terminado la partitura de
Don Giovanni, decidió salir a beber con sus amigos. Hacia el final de la velada, un amigo se dirigió nerviosamente a Mozart y le comentó que, dado que la ópera iba a estrenarse al día siguiente, ¡no podía creer que la obertura aún no estuviera escrita!
Mozart se apresuró a volver a casa para empezar -y, con suerte, terminar- la pieza que faltaba. Pero, como el alcohol y lo tarde que era le hacían cabecear, le pidió a su mujer, Constanze, que le ayudara a mantenerse despierto contándole historias.
Comentario: Por lo general, el llanto desencadena sentimientos de compasión y preocupación, por lo que es interesante ver que también tiene un efecto fisiológico. Algunos reconocen esto instintivamente y lloran para manipular o controlar a los demás. Eso no quiere decir que todo llanto sea manipulador, a veces puede deberse a la desesperación o la frustración. Sería interesante ver si los varones del estudio tenían la misma respuesta a las lágrimas de un niño o de otro varón.
Como nota al margen, el estudio se realizó en Israel, uno se pregunta si las cosas serían diferentes si sus ciudadanos varones pudieran oler las lágrimas de las mujeres palestinas ...