A medida que muchos países están haciendo obligatoria la vacuna contra el COVID-19, es cada vez más importante comprender cuál es la realidad de estas inyecciones. Las "vacunas" de ARNm creadas por Moderna y Pfizer son terapias génicas.

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Como explicaré a continuación, no hay forma de evitar esto, y los fabricantes de medicamentos y los funcionarios de salud pública deben admitirlo. ¿Por qué? Porque eso hace toda la diferencia en el mundo. No pueden imponer una terapia génica contra el COVID-19, ni obligar a poblaciones enteras a someterse a una terapia génica para una enfermedad que no tienen y que tal vez nunca tendrán.
Cabe destacar que los principales medios de comunicación, los verificadores de información y varios grupos industriales insisten en que la afirmación de la terapia génica es falsa, a pesar de que cada detalle sobre las vacunas dice lo contrario. ¿Por qué difunden esta desinformación? ¿Por qué no quieren que se sepa cuál es la verdad de estas inyecciones?
En resumen, saben que etiquetarlas como "terapias génicas" sería como ponerles una etiqueta de calavera y tibias cruzadas.
La mayoría de las personas tienen suficiente sentido común para comprender que la terapia génica es diferente a una vacuna regular y podría ser una mala idea, en especial para los niños y las personas más jóvenes.
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