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Nada es más triste que la muerte de una ilusión. ~ Arthur Koestler
Nuestra mayor ilusión es creer que somos lo que creemos ser. ~ H.F. Amiel
Si solo supiéramos lo que es la ilusión, entonces sabríamos el opuesto: lo que es la Verdad. Esta Verdad nos liberaría de la esclavitud. ~ Boris Mouravieff
La experiencia de la desilusión es común a todos. Podemos asegurar que en algún momento u otro, todo ser humano tuvo la experiencia de creer en algo que resultó no ser la verdad. El impacto inicial que se produce cuando la propia percepción del mundo resulta estar en desacuerdo con los hechos de la realidad puede ir de una leve desilusión a un sentimiento de abrumador trauma psicológico.

Cualquiera sea el grado del engaño, el reconocimiento de que uno estuvo creyendo en una mentira es una dolorosa experiencia, no solo psicológicamente sino también físicamente. Como un puñetazo al estómago, uno puede sentir que se le ha sacado el aire. Y debido a que nuestras creencias sobre el mundo están interconectadas con otras creencias fijadas en nuestros cerebros, la destrucción de una creencia generalmente puede conducir a un colapso en cascada de muchas otras.

Cuando una persona se enfrenta con hechos que contradicen los actuales sistemas de creencia, tienen una de dos opciones. La primera opción es entrar en modo negación rechazando los hechos como falsos con el fin de sostener el sistema de creencia elegido y continuar viviendo como antes. La segunda opción es aceptar la nueva evidencia e intentar reconstruir un nuevo paradigma interno o mapa de realidad que acomode la nueva información, lo cual podría significar el cuestionamiento de todas las demás creencias asociadas al modelo anterior.

La segunda opción es difícil y requiere de una gran fortaleza para poder dejar ir las ideas preconcebidas que tiene uno y aceptar la evidencia nueva y real. La primera opción es fácil porque no requiere esfuerzo, dolor, tristeza o el reordenamiento de la vida o de los valores. También es más confortable, y debido a que los humanos habitualmente prefieren la comodidad por sobre el dolor, la primera opción es generalmente la opción por defecto.

El momento exacto cuando una persona es conciente de hechos que se oponen a lo que se cree como verdad, experimenta lo que los psicólogos llaman disonancia cognitiva; es esa tensa e incómoda sensación que lo que uno ve está tan fuera de sincronía con lo que uno ya cree que es verdad, que la mente lo rechaza instantáneamente, aún cuando los hechos son obvios e indiscutibles.

Es en el momento en que se experimenta una disonancia cognitiva (puedes reconocerlo por la tensión e incomodidad que dispara una reacción "reflejo") que tiene lugar la crucial batalla de la verdad sobre la ficción. Si una persona puede reunir la conciencia y fuerza de voluntad de no darse por vencido y tomar la ruta cómoda desechando inmediatamente de plano los hechos, y mantener la información conflictiva en sus mentes mientras experimentan concientemente los sentimientos negativos asociados con la disonancia cognitiva, la liberación resultante puede ser transformadora. ¡Debe experimentarse para creerse!

Lo interesante acerca de nuestra tendencia a conservar los viejos sistemas de creencias, incluso cuando nos enfrentamos a evidencia real que demuestra lo contrario, es el factor de recompensa neuro-química. Estudios científicos han revelado que cuando experimentamos una disonancia cognitiva (la tensión y estrés producido cuando se nos presentan hechos que perjudican la percepción normal de la realidad de uno), la decisión (reacción reflejo) de ignorar la evidencia real y ocultar bajo la alfombra toda evidencia contradictoria causa que el cerebro libere ciertos químicos, haciéndonos felices y seguros nuevamente.

Entonces, si creer en una ilusión nos hace sentir seguros, felices y cómodos, y si toda evidencia contradictoria nos causa dolor, desorientación y tristeza, ¿qué posible motivación puede haber para elegir atravesar el proceso de desilusión?

El amor y el deseo por la Verdad

Por naturaleza los humanos son una especie curiosa y, mayormente, quieren saber la verdad de las cosas. Este amor y deseo por la Verdad es el por qué nos gustan los acertijos y novelas de misterio: debido a la satisfacción que se produce con el aprendizaje de algo nuevo. La emoción del descubrimiento, la alegría de sorprenderse y la excitación de encontrar soluciones a problemas complejos son todos grandes motivadores para que las personas busquen nuevas y poco convencionales formas de pensar.

Es solo cuando este proceso de descubrimiento entra en conflicto con nuestra ya establecida visión del mundo que las dificultades de aceptar nueva información se manifiestan. Al mismo tiempo, a nadie le gusta que le mientan; a nadie le gusta que se aprovechen de uno, o que se lo trate de tonto o ser ridiculizado. Entonces cuando descubrimos que hemos sido engañados por personas en quienes confiamos, el sentimiento de dolor y traición que acompaña este hecho puede ser devastador.

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¡No Virginia, NO hay ningún Santa Claus!

Observen el mito de San Nicolás, por ejemplo. Seguramente nadie criticaría o reprobaría a un niño de preescolar por creer en Santa Claus. Pero reemplaza al niño con un adulto que insiste que Santa Claus es real, y seguramente se lo considerará ilusorio o desequilibrado.

Muchos niños pueden recordar cuánto les dolió cuando se enteraron por primera vez que Santa Claus no era real; el sentido de traición de todas las personas a las que amaba y en quienes confiaba y que destinaron tanto tiempo y energía cada Navidad apuntalando la ilusión de este mágico hombre de traje rojo que viaja por todo el mundo y un trineo tirado por venados, entregando regalos a cada niño en una noche; ¡incluso la televisión, los periódicos y personalidades radiales participan del engaño!

Los apologistas dirán que cualquier impresión psicológica negativa resultante de este inofensivo e insignificante engaño vale la pena porque, aunque sea por un breve período, a los niños pequeños en realidad se les permitió creer en magia. ¿Pero qué aprende en realidad el niño de esto? Aprenden de una forma dura y dolorosa que en realidad no hay magia en este mundo y que la gente que supuestamente debe guiarte y actuar como modelo no son dignos de confianza.

Ahora pregúntate, como adulto, ¿preferirías creer en mentiras y cuentos de fantasía, o preferirías saber la verdad? En el fondo, es probable que la mayoría de nosotros nos sintamos bien de saber la verdad sobre Santa Claus, incluso aunque el reconocimiento inicial pudo haber causado cierta tristeza y dolor. Nuestro entendimiento de la Navidad ahora se trata del espíritu de dar y compartir (y del trabajo duro para poder hacerlo) en vez de una expectativa egocéntrica de tener garantizado todo deseo sin esfuerzo. Nuestra apreciación del festejo es más profunda y rica y obtenemos mayor satisfacción al dar en vez de obtener (o así debería ser). El punto es que la desilusión, sin importar lo incómodo del momento, nos conduce hacia la verdad. Somos más sabios y profundos y más satisfechos gracias a ella. Nos ayuda a crecer y acercarnos a ser agentes libres en nuestro mundo.

Creer en ilusiones es similar a una forma de esclavitud que nos mantiene desconectados de mundo real, y de los demás.

Una interesante y efectiva alegoría es considerar al sistema nervioso humano como una especie de hardware de computadora. Cada uno de nosotros nace con un sistema operativo básico, pulso, digestión, respiración, etc. Luego, dependiendo de las circunstancias de nuestro nacimiento, el software instalado a medida que crecemos es diverso como personas hay en el planeta. Y en algunos casos, puede haber enormes conflictos de software, virus, e incluso software que no corre adecuadamente en el sistema.

Esto significa que los sistemas de creencias de nuestros padres se vuelven nuestros, se trate de religión, política, estatus socio-económico, o equipo deportivo favorito. Nuestra identidad nacional se forja por el lugar en el que nacemos. Todos nuestros gustos y disgustos, pasiones y prejuicios, tendencias y creencias, nos son inculcados por parte de nuestra familia, nuestros pares, la educación, los medios y la sociedad. Somos, efectivamente, producto del ruedo del dado geográfico. Todo el paisaje de nuestras mentes es un producto de fuerzas externas. Apenas existen pensamientos dentro de nosotros que verdaderamente sean únicos y propios.

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Tomemos a gemelos adoptados como ejemplo. Uno es adoptado y criado por una familia cristiana conservadora fundamentalista norteamericana. El otro es adoptado y criado por una familia musulmana conservadora fundamentalista iraquí. Cuando ambos cumplen 21 años, se unen al ejército de su respectivo país y un día se encuentran en la guerra, cara a cara, como ácidos enemigos ideológicos, cada uno listo para matar al otro, cada uno pensando que el otro es un salvaje y menos que un humano.

¿Qué otra cosa separa realmente a estos dos hermanos gemelos aparte del software instalado en sus cerebros mientras crecían? Criados juntos, por cualquiera de las dos familias, existiría la posibilidad del amor, de la comprensión y del apoyo entre ellos. Y ninguna de las dos familias puede ser declarada "correcta" y en posesión de la "Verdad" porque ellos, también, son el producto de su programación familiar, social y nacional.

Así es como nuestra programación, nuestros ilusorios sistemas de creencias nos mantienen esclavizados y enfrentados a nuestros pares humanos. Y solo mediante el seguimiento de nuestro fuerte deseo por la verdad, enfrentándonos a estas creencias programadas dentro de nosotros y sufriendo concientemente el dolor y desesperación de la desilusión es que tenemos la esperanza de ser libres de las mentiras que nos llevan a la discordia y a la destrucción.

Realidad Objetiva

El mundo ES de cierta manera, de ello no puede haber duda. La verdad existe, pero quizás sería mejor descrita como realidad objetiva. Las cosas suceden. Hay causas y efectos. A veces suceden cosas que nunca son observadas que pueden conducir a otros sucesos que son observados. Algunas cosas suceden y son observadas y hacen que sucedan otras cosas que no son observadas. Los filósofos, físicos, teólogos, y personas comunes han razonado y discutido sobre la causalidad y la acausalidad desde que los humanos son concientes de si mismos. Lo que necesitamos fijar firmemente en nuestras mentes es el hecho que las cosas que son observadas solo pueden ser observadas dentro de las limitaciones físicas del observador, y esas limitaciones pueden incluir una fuerte tendencia a comprender lo que perciben de una manera u otra según las creencias instaladas por la programación sociocultural.

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Los humanos, por ejemplo, tienen cinco sentidos básicos: visión, oído, olor, gusto, tacto. Tan perceptivos como estos sentidos pueden ser, no dejan de estar limitados a cierto alcance, y nunca pueden obtener el cuadro completo. Ciertas ondas lumínicas de la luz se encuentran más allá del rango del ojo humano, al igual que ciertas frecuencias están más allá del rango del oído humano. ¡Estudios han demostrado que incluso estos sentidos básicos pueden ser programados!

Considerando el muy limitado campo de percepción sensorial en relación a lo que los instrumentos científicos indican que en realidad existe, ¡podemos decir con seguridad que los humanos efectivamente saben muy poco de la realidad objetiva! Aún así, la realidad objetiva sí existe allí fuera, y mientras más puedes ver, más preparado estás para responder inteligentemente y, como agente más libre, a los que ES. Con práctica y con compartir información desde otras perspectivas, podemos sintonizar nuestras mentes para ver más objetivamente y esto, en si mismo, es un objetivo que vale la pena.

Imagina el siguiente escenario hipotético...Un automóvil se sale del camino en medio de la noche y se estrella contra un árbol, matando al conductor, el único ocupante del vehículo. Existen numerosas explicaciones posibles del evento, pero ya que él es el único testigo, nunca podremos saber con 100% de certeza qué sucedió exactamente y porqué.

Podemos especular que el responsable fue quizás el alcohol, la fatiga o alguna condición médica, que el conductor volanteó para esquivar algún animal, pasó por algún charco resbaloso, o muchos otros escenarios posibles podrían haber causado el accidente.

Los expertos forenses que llegan a la escena para evaluar la situación pueden reunir las posibles pistas que explicarían el accidente. Utilizando su conocimiento y experiencia para examinar los hechos, podrían llegar a una conclusión razonable de la posible causa del evento, pero aún así solo pueden adivinar la verdadera causa con cierto grado de probabilidad de ser verdad. El conductor podría tener alcohol en sangre. Pero esa podría no ser la razón del accidente.; pudo haber sido una falla mecánica o el volanteo para evitar algún animal que cruzaba la ruta.

La realidad objetiva de la situación, lo que realmente sucedió al momento del accidente, nunca se sabrá con seguridad y tendremos que aceptar que este es el caso con la mayoría de lo que sabemos acerca de nuestra realidad. Sin embargo, a mayor cantidad de hechos obtenidos aumenta la probabilidad de una interpretación correcta, aunque siempre es importante tener en mente que las probabilidades no son certezas, y no deberían ser sustitutas de la verdad. Buscar la verdad significa aceptar probabilidades, aproximaciones, y siempre mantenerse abierto a nueva información.

El problema de volverse más sintonizado con la realidad objetiva se magnifica cuando consideramos el software programado en nuestros cerebros que actúa como filtro o lente de distorsión mediante el cual percibimos el mundo. Nuestros sistemas de creencias y previa experiencia de vida pueden alterar la forma de interpretar los eventos de la vida diaria, haciéndonos reaccionar de maneras de las que ni siquiera somos concientes; y muy habitualmente, estas reacciones pueden lastimarnos a nosotros o a quienes amamos. ¡Lo que no sabemos sobre nuestras mentes y nuestro mundo puede lastimarnos!

Tomen el ejemplo de una nueva jefa con cabello rojo contratada para hacerse cargo de un grupo de trabajadores de oficina. Una de las trabajadoras tenía una desagradable profesora de educación física con cabello rojo en la escuela que la humillaba delante de los demás estudiantes. Otra de las trabajadoras tenía una agradable profesora de educación física con cabello rojo que la ayudó a desarrollar un amor por los deportes que continúa practicando en la actualidad. Ambas empleadas reciben una inmediata impresión de su nueva jefa, una muy positiva y otra extremadamente negativa. Ninguna es conciente de las razones por las que la nueva jefa genera tan fuertes sentimientos, pero su futura relación con la nueva jefa, su performance y la satisfacción laboral se verán altamente afectadas.

Nuestras mentes hacen esto todo el tiempo. A cada minuto de cada día experimentamos el mundo a través de un lente de distorsión de creencias fijadas e historia pasada, mientras que la realidad objetiva de la situación, la verdad, mayormente, permanece elusiva.

Por supuesto este problema es solo un problema mientras seamos inconcientes de él. Una vez que obtenemos el conocimiento sobre cómo funcionan nuestras mentes, podemos observar concientemente cualquier situación tal cual es, reunir hechos, aplicar este conocimiento a todo lo que hemos aprendido y experimentamos, evaluar la realidad basados en probabilidades, y lo más importante, compartir con otros lo que hemos aprendido. Es compartiendo con otros nuestro propio y particular punto de vista, y realmente escuchando a otros cuando comparten el suyo, que podemos ampliar nuestros horizontes y acercarnos a la comprensión de la realidad objetiva de cualquier evento o situación.

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¿Recuerdas la parábola hindú del los hombres ciegos y el elefante?
"A seis hombres ciegos se les pidió determinar cómo lucía un elefante sintiendo las diferentes partes de su cuerpo. El ciego que siente una pierna dice que el elefante es como un árbol; el ciego que siente el rabo dice que el elefante es como una soga; el que siente la trompa dice que el elefante es una serpiente; el que siente la oreja dice que el elefante es un abanico; el que siente la barriga dice que el elefante es como una pared; y el que siente el colmillo dice que el elefante es como una flecha".
Cada uno de ellos está experimentando su propia realidad subjetiva del elefante, pero compartiendo información entre ellos, juntos pueden acercarse a ver la realidad objetiva del elefante. Puedes no ver el todo tú solo, por tu lado, pero puedes crear un mapa mental mucho mejor con un buen intercambio de los demás que puedes tomar en cuenta.

Las siete grandes ilusiones de nuestra era

Entonces, ahora que tenemos una mejor comprensión de cómo los sistemas de creencias e historia pasada en nuestras mentes pueden colorear y/o distorsionar completamente nuestras interpretaciones del mundo, ahora que sabemos que solo podemos evaluar nuestra realidad acertadamente en términos de probabilidades basado en evidencia real, y ahora que sabemos que compartir información con otros nos acerca a la comprensión de la realidad objetiva, podemos entonces dedicarnos a la parte final y más importante de este ensayo; la necesidad de la desilusión conciente.

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Si deseamos saber la verdad sobre nuestro mundo, debemos estar dispuestos a sufrir. Es imperativo que podamos observar los hechos, tal como son, tenerlos en mente, sin importar que tan desagradables o dolorosos puedan ser, comprender las consecuencias de lo que significarían de ser verdad y - en algunas instancias - reacomodar nuestras vidas en consecuencia.

El proceso de elegir la desilusión como remedio para la subjetividad y un deseo por la verdad es una forma de sufrimiento conciente. Entramos a este proceso voluntariamente, sabiendo que el resultado final valdrá el dolor y tristeza temporarios, porque sabemos que la verdad, solo la verdad, nos liberará de estos controles impuestos sobre nosotros desde el nacimiento, sin nuestra libre elección.

Lo que presentaré aquí son probablemente las siete mayores ilusiones que sostiene la mayoría de las personas del mundo. Esta lista ha sido creada luego de años de trabajo, investigación, e intercambio con muchas otras personas, por lo tanto no es solo una lista hecha en base a las ilusiones de preferencia de un individuo o pequeño grupo de individuos. Incluso aunque el lector pudiera identificarse con una o dos, es posible que algo en esta lista vaya a caerte mal. Eso será porque algunos puntos de la lista van en contra de la masiva programación de tu ambiente sociocultural que has absorbido como creencias propias sobre lo que es o no es verdad.

Te podrás ver quejándote de varias de las ideas presentadas aquí y ello es entendible. Podrías experimentar un desagrado instantáneo ante algunas de estas ilusiones propuestas, donde una voz en tu cabeza grita "¡absurdo, ridículo, blasfemo!". Eso también es bueno, ya que es parte del proceso. Recuerda; si no duele, no sirve. Lo que siempre debes tener en mente es que las creencias de la masa son generalmente creadas por una clase gobernante elitista para SU beneficio, no el tuyo. Recuerda que aquellos en la cima siempre promoverán lo que les mantenga en la cima.

El sufrimiento nos ayuda a crecer, así es como aprendemos nuestras lecciones y nos volvemos seres humanos más sabios. Debemos tropezar y caer antes de poder caminar y correr. Debemos intentar con todo nuestro esfuerzo y fallar muchas veces antes de tener éxito. Debemos conocer el dolor del rechazo, del desengaño y la traición antes de aprender a amar verdaderamente.

Aquí tenemos una propuesta para un simple experimento que puedes hacer en silencio mientras lees esta lista: Sin importar cuál sea tu primera reacción a cualquiera de estas siete ideas, intenta por un momento no barrerlas inmediatamente debajo de la alfombra. Intenta evitar la tendencia de crear argumentos para desecharlas. Esta reacción automática, si bien es normal, es producto de nuestros ya arraigados sistemas de creencias luchando en contra de un posible crecimiento. A las cosas arraigadas no les gusta ser modificadas y lucharán con todas sus fuerzas para mantener el status quo.

Lo que se pide es, por unos instantes, dejar entrar la idea en tu mente como si fuera verdad. Se conciente de tu estado interno mientras haces este experimento. ¿Cómo te sientes internamente? ¿Qué preguntas te genera? ¿Pregúntate qué significaría para tu vida que la idea sea verdadera? ¿Qué otras de tus creencias sobre el mundo están interconectadas con ella, y que tendría que cambiar para poder aceptarla? Y por último, ¿qué harías al respecto? Luego, después de considerar todo ello, haz algo de investigación sobre el tema y llega a tus propias conclusiones.

Entonces, comencemos...

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1) La ilusión del libre albedrío

Esta ilusión es una de difícil aceptación para la mayoría de las personas porque parece ir en contra de la muy obvia experiencia de la vida cotidiana. Todos tomamos miles de decisiones aparentemente inocuas todos los días, y todos estamos bajo la impresión que somos libres al tomar estas decisiones. Y en cierto sentido es verdad, pero lo importante a tener en cuenta es que las decisiones que las personas toman son producto de su programación medioambiental y están, en consecuencia, limitadas por los confines de lo que está disponible como 'opciones aceptables'. Combina esto con el hecho, antes tratado, sobre cómo nuestros cerebros son programados con ciertos sistemas de creencias relacionadas a la ubicación geográfica e influencias de grupo de asociación que determinan cómo y qué elegimos, y el cuadro resulta bastante desalentador para el 'libre albedrío'.

El ejemplo de la fallida resolución de Año Nuevo proveerá algo de comprensión. Casi todos han tenido la experiencia de decir que quisieran efectuar cierto cambio en sus vidas, y sin importar que tan determinados estén al momento de hacer esa declaración se encontrarán luego haciendo exactamente lo que dijeron que no harían más, o sin hacer lo que se propusieron hacer. La razón de ello se debe al hecho que dentro de nuestros cerebros existen múltiples programas diferentes, cada uno con su propia motivación y agenda. Dependiendo de cuál programa esté corriendo en ese momento, las elecciones que uno hace pueden variar. El programa que 'elige' comenzar una nueva dieta está influenciado por el hecho que se cree que es algo beneficioso, en nuestra sociedad, hacer esa dieta y que el Año Nuevo es el momento de efectuar esa positiva decisión de vida. Así que, tomar esa resolución se siente bien al momento de hacerla. Pero entonces, luego que todo ese refuerzo de Fin de Año se haya disuelto, otros programas se vuelven más dominantes, tales como "Trabajé duro todo el día y merezco un tazón extra de helado con galletas Oreo". O: "¡Últimamente estoy muy estresado y NECESITO un consuelo!". O "¡Hoy cumplo 40 años, puedo comerme 3 pedazos de torta si quiero!". Obviamente, si hay algunos de estos tipos de programas que se disparan a lo largo de los siguientes días, semanas y meses, la resolución inicial del comienzo de año se irá diluyendo gradualmente. Verás, cada uno de estos programas posee su propia justificación y puede tomar el control y correr nuestro sistema operativo cada vez que se ponga en marcha el estímulo externo requerido. Incluso podría decirse que estos bucles de programas, pequeños sistemas de creencias, son diferentes 'personalidades' o partes del ser total. Un 'yo' resuelve comer saludable todo el año porque, en ese momento, se siente bien esa decisión; un segundo 'yo' aprendió que en la vida es normal recompensarse con comida, ¡y también se siente muy bien! Un tercer 'yo' aprendió dentro de su familia y la cultura, que la comida es para recompensarse: "Ten un poco de esto, te hará sentir mejor..." Un cuarto 'yo' está preocupado por hacerse más adulto y sabe que un pedazo extra de torta encenderá todas las neuronas que hacen sentirse bien y le ayudará a olvidar que la vida pasa y que el éxito sigue siendo evasivo.

Nuestras mentes literalmente no son las nuestras, son el resultado de una cantidad de deseos y motivaciones conflictivas, con cada una de sus voces gritando por ser escuchadas y tomando el poder cuando la situación lo permite. Entonces, combina esta letanía de deseos en competencia junto a los sistemas de creencias programados que nos dicen qué pensar y hacer y no resulta demasiado difícil imaginar que no somos libres en absoluto. La realidad es que somos máquinas, meramente reaccionando a las cosas y no actuando desde un verdadero centro de gravedad.

Antes de rechazar esta suposición, intenta por un momento pensar que no eres libre, que eres una maquina que simplemente reacciona a tu medioambiente como lo hace un autómata programado. ¿Cómo te hace sentir eso? ¿Estás dispuesto a aceptar la posible premisa de que todos somos prisioneros de nuestros propios sistemas de creencias, que nuestras mentes no son las nuestras y que no están en control de ninguna decisión que tomamos aparentemente libremente? Y si esto es verdad, ¿qué harías al respecto?

Quizás sea más acertado decir que la libre voluntad es algo que se puede obtener a través del tiempo con conciencia, disciplina, diligencia, determinación, discernimiento, fortaleza y conocimiento. Una vez que nos volvemos concientes de cómo nuestras mentes están esclavizadas por programas implantados y la presencia de personalidades competitivas, podemos entonces buscar el crecimiento de nuestra voluntad para que las decisiones que tomemos sean realmente libres y basadas en un entendimiento de la realidad objetiva.

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2) La ilusión de que existe el 'bien en cada persona'

Algunas personas son lisa y llanamente malvadas, de la A a la Z, nacidos de esa manera, y no hay nada que nadie pueda hacer para modificar ese hecho. Se los llama psicópatas y se ha calculado que conforman al menos el 1% de la población general, con algunos investigadores que sugieren que el número alcanzaría el 15%. Esto quiere decir que 1 de cada 100 y una de cada 7 personas que conoces es un psicópata puro. Piensa en ello. Si conoces a 100 personas, entonces las probabilidades son que conoces o has tenido un encuentro con un psicópata, y posiblemente muchos más. Con el porcentaje mayor, si conoces a 7 personas, una de ellas podría ser un psicópata. Son cifras aterradoras.

La ilusión de que "existe el bien en todos" es favorecida por los tantos optimistas, inocentes partidarios del new-age, o por el folklore religioso del buen corazón, cuya tendencia hacia la compasión y el perdón puede ser una receta para el desastre tanto para ellos mismos como para aquellos que aman. Ellos creen que este tipo de personas solo están desajustadas, individuos incomprendidos con una niñez difícil que pueden rehabilitarse o ser curados con amor, o terapia o, peor aún, con un período de encarcelamiento para "aprender la lección". Nada podría estar más lejos de la verdad.

Lejos de ser los monstruos trastornados y asesinos seriales descritos por la cultura popular, estas 'personas' aparentemente respetables están bien al tanto de su peculiar temperamento y lo utilizan a sabiendas en contra de los demás. Han sido descritos como carismáticos, amables, seguros, persuasivos, superficiales, arrogantes, dogmáticos, dominantes y fanfarrones, pero también pueden jugar el rol de dar pena, de ser subyugados, desafortunados y abandonados. Los psicópatas son mentirosos patológicos y sus relaciones con otras personas están definidas por la manipulación y la explotación lograda por la dominación abierta o encubierta. Nacen de esta forma y morirán de esta forma, y ningún tipo de comprensión o intervención modificará este hecho.

Una probable anormalidad genética deja a estos depredadores sociales desprovistos de conciencia. No tienen capacidad de sentir compasión o empatía por los demás. Rápidamente aprenden las convenciones sociales basadas en la conciencia compartidas entre los humanos normales, lo cual ven como una debilidad, luego utilizan nuestra capacidad para las respuestas emocionales naturales en nuestra contra en su deseo reptiliano de poder y control.

También aprenden a reconocer a otros de su 'especie' y utilizan su falta de conciencia para mentir, engañar, robar, manipular, traicionar y/o abrirse camino hacia posiciones de poder dentro de organizaciones e instituciones. Podemos decir con seguridad que una gran mayoría de aquellos que están en la cima de entidades políticas, religiosas, educativas, médicas, militares, mediáticas y corporativas son psicópatas. Este es un triste e inevitable hecho de la vida en nuestra realidad actual, y puede explicar la mayoría de los problemas del mundo incluyendo a la guerra, opresión, pobreza, explotación y el hambre.

Entonces, ¿cómo te hacen sentir estas afirmaciones? ¿Conoces, o has tenido la experiencia con alguien que nunca parece aprender de sus errores, que parece disfrutar o participar en el sufrimiento de animales y de otras personas? ¿Has tenido un encuentro con alguien que pudiera mentir tan fácilmente y sin esfuerzo, que deliberadamente haya causado problemas con tu trabajo o sentimientos, que literalmente haría cualquier cosa para avanzar con su propio interés, incluso a expensas de otras personas, sin pensarlo por segunda vez o arrepentirse?

Al aceptar por un momento la idea que los psicópatas son reales y prevalecientes en nuestra sociedad, ¿qué harías al respecto? ¿Cómo modificaría ello la forma en que observas las palabras y acciones de nuestros llamados 'líderes' cuando hablan de paz mientras hacen la guerra? ¿Qué otras creencias que mantienes acerca de la humanidad se ven desafiadas cuando aceptas temporalmente esta premisa? ¿Y qué dice ello de quienes han acuñado el término "todos los hombres son creados por igual"? Nuevamente, unas pocas horas de búsqueda por Internet literalmente puede ahorrarte una vida de dolor, o tu vida, o la vida de alguien que amas. Eso es asumiendo que, a diferencia de los psicópatas, seas capaz de amar al menos a otra persona.

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3) La ilusión de la democracia

Esta ilusión es una de las más grandes, y está íntimamente relacionada con la anterior. Desde el momento del nacimiento, en el mundo occidental, esta mentira es repetida constantemente e interminablemente sin pausa por nuestros padres, profesores, amigos, instituciones del gobierno y los medios. Esta mentira es tan omnipresente y fijada que cuestionarla parece absurdo. Desafortunadamente, la realidad es que la verdadera democracia nunca existió y solo se la presenta como una ideología por aquellos en el poder para mantener esclavizadas a las masas mientras estas creen que son libres. Como una prisión mental con barrotes invisibles, la ilusión de que tenemos elección sobre quién nos gobernará como líder de estado es orquestada y manipulada de principio a fin. Para quienes controlan, el resultado nunca está en duda. El poder hará lo que sea para asegurar su continuo control.

Al igual que el pan y circo de la antigua Roma, estas pseudo denominadas 'elecciones' son escenificadas cada cuatro años para involucrar a la población en una actividad inútil y reforzar la noción entre la masa de que su voto en realidad sirve de algo. La realidad es que el juego está arreglado y siempre lo estuvo. No hay opción cuando todo lo que tienes para elegir son dos lados de la misma moneda: psicópatas en el poder que apoyan una ideología u otra. Es como dar la opción de Coca o Pepsi a una persona deshidratada que está muriendo de sed, en donde el agua ni siquiera entra en la ecuación. Y al igual que estas bebidas azucaradas de sabor artificial, la opción artificial en la política de hoy en día es igual de tóxica.

La realidad es que esté quien esté en la cima de cualquier partido político que busque el poder es irrelevante. El hecho que hayan llegado a instancias finales significa que hace tiempo fueron comprados por el complejo militar-industrial corporativo multinacional, que tiene los fondos e influencia para asegurarse que sus intereses sean los intereses de los candidatos de ambos lados del espectro político. Sean demócratas o republicanos, conservadores o liberales, socialistas o nacionalistas, puedes apostar que quienes están en la cima de su partido hace tiempo han sido vetados y aprobados por sus dueños corporativos. Debido a que los psicópatas carecen de empatía para hacer lo que sea y así ascender rápidamente a posiciones de poder, existe una elevada probabilidad que quien llegue a las elecciones no tenga tus mejores intereses en mente. Cualquiera sea tu preferencia política, debes saber que votar es un desperdicio de tiempo y energía. Nada cambiará y el status quo se mantendrá.

Ahora, antes que tu mente tenga la oportunidad de producir toda una variedad de razones por las cuales esto no puede ser verdad, por favor intenta por un momento mantener esta idea en tu cabeza como si fuera real. ¿Qué tal si tu voto nunca sirvió para nada? ¿Qué tal si todos los debates y discusiones hasta el día de las elecciones fueron solo un circo diseñado para captar tu atención? ¿Cómo te hace sentir eso? ¿Cuánto tiempo has desperdiciado debatiendo con tus amigos y vecinos sobre tal o cual candidato o política? ¿Cómo cambia esta información tus puntos de vista sobre aquellos que se postulan a posiciones de poder? Y la próxima vez que haya elecciones, ¿qué harás al respecto? ¿Qué se puede hacer al respecto? ¿Cuáles son las opciones?

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4) La ilusión del 9/11

La historia oficial del 9/11 es un mito. Los traumáticos eventos del 11 de septiembre del 2001 fueron planificados, orquestados, financiados y llevados a cabo por elementos del servicio secreto norteamericano e israelí, quizás con el total conocimiento, complicidad y participación de la elite política gobernante de aquel momento. Este hecho está más allá de toda discusión como lo confirmará cualquier investigación cuidadosa sobre la evidencia disponible.

Los Boeing 757 no desaparecen en hoyos de 5 metros sin dejar rastro de escombros. Edificios en llamas no colapsan repentinamente en caída libre en segundos sobre su propia huella sin la ayuda de explosivos previamente plantados u otros dispositivos de alta tecnología. La idea que 19 supuestos "secuestradores" con casi cero experiencia de vuelo y armados solo con hojas para cortar cajas pudieran infiltrar y superar al mayor, más fuerte y más sofisticado sistema de defensa del planeta es irrisorio y absurdo.

Esta teoría de la conspiración oficial producida por el gobierno y apoyada por los grandes medios respecto a los eventos del 9/11 pertenece al libro de los cuentos de fantasía junto a Santa Claus, el Conejo de Pascuas y el Ratoncito de los Dientes. Aún así la gente sigue creyendo la propaganda por sobre los hechos obvios. Esta es una ilusión de la que prácticamente ni se habla. Un poco de investigación y capacidad para observar la evidencia desde un punto de vista abierto y no emocional generalmente alcanza para derribar esta ilusión por completo. Pero "no-emocional" es la palabra clave aquí y, sobre el tema del 9-11, es muy difícil escapar al programa emocional que fue implantado en ti durante los días y semanas siguientes al 9-11 mediante una deliberada y engañosa serie de tácticas psicológicas bien conocidas para los investigadores de la ciencia cognitiva. En otras palabras, si crees la teoría conspirativa del gobierno sobre el 9-11, has sido Inhibido Trans-marginalmente, según la terminología de Ivan Pavlov.

Desafortunadamente, debido a que esta ilusión está fijada y entrelazada con tantos otros sistemas de creencias similares, este sigue siendo uno de los más difíciles y dolorosos de superar. ¿Qué dice eso del país del que estamos tan orgullosos, las instituciones y valores que tanto estimamos, si nuestros líderes asesinaran a sus propios ciudadanos a sabiendas y deliberadamente en la búsqueda de alguna agenda hegemónica? ¿Cuántas otras creencias tendrían que colapsar para que aceptes esta realidad? Tu gobierno no solo te miente, te roba y solo sirve para manipularte y controlarte, sino que también se preocupa tan poco por ti que te matarían sin dudar si es que ello les beneficia. ¿Cómo te hace sentir eso? ¿Ya estás al menos un poco enfadado? Tú, tu familia, amigos, compañeros de trabajo y conciudadanos no significan nada para ellos. Nosotros - las masas - solo existen como estadística y peldaños u obstáculos para sus objetivos. Somos simplemente sacos de carne a ser utilizados o desechados a voluntad. Esa es la realidad.

Y ahora que sabes, ¿qué harás al respecto?

5) La ilusión de una alimentación equilibrada

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La mayoría de lo que te dicen los expertos acerca de la alimentación saludable está equivocado y hay un porqué de ello: tus psicopáticos líderes no te quieren saludable porque es más fácil controlarte cuando estás enfermo y no puedes pensar claramente. También quieren todo tu dinero en sus bolsillos vendiéndote drogas que difícilmente te mejoren y posiblemente te maten.

Respecto a la alimentación, la verdad es que la grasa saturada animal es el combustible ideal para el cuerpo humano. Consumir grasa te ayuda a perder peso, dormir bien y pensar y actuar mejor. El cerdo orgánico, carne vacuna, cordero, pollo y pescado, mientras más graso mejor, deberían ser parte de cada comida. El colesterol y la sal son beneficiosos y necesarios para una salud óptima. La dieta ideal consiste de un 70% de grasa saturada y 30% de proteínas con un límite máximo de 70 gramos de carbohidratos diarios.

Las verduras contienen lectinas y otros anti-nutrientes que son malos para ti. El gluten (proteína del trigo), caseína (proteína de la leche), productos de soja y azúcar blanca refinada son todos tóxicos para el cuerpo humano. Esto significa que todos los panificados, pastas, arrollados, salsas, granos, yogures, quesos, helados, caramelos, chocolates y otros alimentos procesados te están enfermando literalmente, haciéndote obeso, diabético, inflamado, acortando tu expectativa de vida y degradando tu calidad de vida.

Ahora, antes que rechaces rápidamente estas ideas, tómate un momento para observar cómo te hacen sentir. ¿Qué te hace pensar de todos esos expertos que promueven un estilo de vida bajo en grasas para tener buena salud? Si la premisa de arriba fuese verdad, ¿no estarías furioso con ellos por haberte mentido tanto durante tanto tiempo? ¿Qué otras creencias que posees y que estén asociadas con la alimentación y salud deben ser modificadas para aceptar la mencionada premisa?

Echa un vistazo a tu refrigerador y armario. ¿Qué deberías desechar si estas declaraciones fueran acertadas? ¿Qué cambios harías por el bienestar tuyo y de tu familia si supieras que todo lo que creías sobre la alimentación era exactamente lo opuesto a la verdad? ¿Estarías dispuesto a sufrir por la pérdida de estas ilusiones con el objetivo de conocer la realidad objetiva de lo que significa alimentarse bien y estar saludable? Unas pocas horas de investigación por Internet sobre las afirmaciones de arriba podrían literalmente salvarte la vida, la vida y salud de alguien que amas, posiblemente tus propios hijos, y contribuir a regenerar todo el ecosistema del planeta. ¿Los amas lo suficiente como para destinar un esfuerzo por buscar realmente la Verdad de esta cuestión?

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6) La ilusión del tiempo lineal

No hay principio y no hay final. El universo no comenzó repentinamente y simplemente de la nada, ni tampoco llegará abruptamente a su final. La vida no comenzó al momento de nacer, ni terminará al momento de morir. Todo es cíclico, repitiéndose una y otra vez a lo largo de ilimitadas combinaciones y permutaciones, por siempre en la eternidad. Nacemos, morimos, nacemos, morimos, nacemos, morimos...y así sucesivamente.

El ciclo humano de experiencias de vida está lleno de lecciones que existen para ser aprendidas. Seguiremos repitiendo este patrón hasta que todas las lecciones se aprendan, y luego quizás avanzaremos hacia otras lecciones. El universo es la escuela perfecta y provee todo lo necesario para crecer, durante el tiempo que necesitemos. Esta verdad ha sido conocida y compartida por místicos, profetas, filósofos y chamanes a lo largo de la historia.

Esta verdad también ha sido corrompida y tergiversada por la ciencia y la religión institucionalizada para mantener a la humanidad atada, al plano material por un lado o a la promesa del cielo por el otro. La ciencia nos dirá que el universo comenzó con el 'Big Bang'. Donde antes había vacío, todo apareció de una vez y de la nada. La religión nos hará creer que el universo comenzó con "la palabra" emitida por Dios. Donde antes había vacío, todo apareció de una vez y de la nada. Lo que Dios hacía antes de "la palabra", y durante cuanto tiempo lo estuvo haciendo, es un misterio.

El punto es que tanto el punto de vista creacionista como el materialista/evolucionista son diferentes versiones de la misma ilusión, que todo comenzó en algún momento del distante pasado y llegó a existir esencialmente de la nada. Y al igual que la falsa dicotomía de la izquierda y derecha en el espectro político, la elección entre la ciencia y la religión institucionalizada son dos lados de la misma moneda ilusoria. Ninguna de las dos son verdad ni tampoco una representación acertada de la realidad en la que vivimos. Nota que ambas versiones de esta "creencia" - el Big Bang y la Creación Divina - requieren que lo creas porque ellos lo dicen, en contra de tus propias observaciones naturales de que todo en la vida es cíclico.

La conciencia, en todas sus diferentes formas y manifestaciones, es la fuerza divina de la naturaleza. Es nuestra - y del universo - razón de ser. La conciencia se expresa a través del vehículo de la existencia física desde la más pequeña partícula del gran cerebro humano. La evolución es un producto derivado de la conciencia y no al revés.

Seas un ateo que cree firmemente que toda la vida llega a su fin al momento de la muerte, o seas un fundamentalista que asiste a la iglesia y que cree que Jesús te está esperando en el cielo luego de tu muerte, es muy probable que te desilusiones. La realidad es que nos han alimentado con mentiras acerca de la real naturaleza repetitiva del ciclo de experiencia de la conciencia con el objetivo de mantenernos ciegos a la verdad. No hay vida después de la muerte en el cielo según imaginan los creyentes y tampoco hemos evolucionado desde organismos unicelulares de manera aleatoria, y de pura casualidad, solo para extinguirnos para siempre luego de una única y breve vida.

Estamos aquí para aprender tanto como nos sea posible acerca de la realidad objetiva, sobre cómo son las cosas en realidad y no sobre cómo nos gustaría o creemos que son. La mejor manera de comenzar a observar la realidad objetivamente es desafiar y dejar ir estas ilusiones preconcebidas y sistemas de creencias promulgados por instituciones científicas y religiosas populares.

Esta misma ilusión también se aplica a la idea de las catástrofes globales cíclicas. Muchos sistemas culturales y religiosos diversos tienen alguna clase de escenario apocalíptico o del fin del mundo como parte de sus mitos. Esto no es casualidad, ya que este arquetipo existe precisamente debido a que la tierra, durante toda su historia, ha sufrido gran cantidad de drásticos cambios globales que fueron percibidos por la gente del momento como el literal fin del mundo.

Desde la destrucción de la Atlántida de Platón al Arca de Noé y a la batalla bíblica del Armagedón, estos mitos persisten porque se relacionan con antiguos eventos históricos reales preservados en el tiempo gracias al relato y pasaje de las historias de una generación a otra. La tierra ha atravesado y seguirá atravesando sobresaltos periódicos, marcados por bombardeos cometarios que traen plagas, clima extremo, y actividad sísmica, resultando todo ello en la muerte de una gran mayoría de la población. Pero el mundo - y la vida - no se terminará, y tampoco el Cosmos desaparecerá en el Big Crunch.

Los finales y comienzos son cíclicos. Suceden una y otra vez cuando la población humana alcanza un punto en el que su cantidad y actividad destructiva ya no son sostenibles. Es casi como si el universo supiera cuando alcanza su límite y actúa de cierta forma para restaurar su equilibrio. (¡Ese es un pensamiento que debería dar una pausa a todos!)

Lo importante a tener en mente es el hecho que, a pesar de estos recurrentes cataclismos globales y pérdidas de vidas a escala global, el mundo no llegó a su fin durante aquellos tiempos y la vida misma siguió su curso. Incluso después de una civilización, más avanzada técnicamente que la nuestra, fue básicamente arrasada y bombardeada de regreso a la edad de piedra por la Balanza Cósmica, la vida siguió adelante y continuará haciéndolo cuando suceda nuevamente.

Y sucederá nuevamente, muy pronto, de hecho. Puedes estar seguro de eso. Todas las condiciones registradas que han precedido a las anteriores destrucciones están actualmente en marcha en nuestro planeta, por lo tanto es extremadamente improbable que la raza humana escape a lo que caiga sobre cualquier población que destruye su medioambiente natural. Ciertamente, algunos sobrevivirán; es durante esos momentos que la Selección Natural juega su parte destinada; aquellos que ven y saben, están preparados; tal como sucedió en los días de Noé...

Entonces, intenta por un momento aceptar la posibilidad que la vida en este planeta como la conocemos en el presente está esencialmente condenada, que más del 90% de la población humana probablemente estará muerta en menos de 5 años. ¿Cómo te hace sentir eso? ¿Cuánto valor real tiene ahora todas tus posesiones materiales? ¿De qué manera la certeza de esta afirmación causaría un reacomodamiento de tus prioridades y modo de vida? Más importante aún, ¿cómo actuarías y qué les dirías a tus amigos y familia si supieras que la mayor parte de la vida humana en este planeta estuviera a punto de ser arrasada?

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7) La ilusión de que los seres humanos están en la cima de la cadena alimenticia

Cada ser vivo se alimenta de algo para sobrevivir. Las plantas consumen nutrientes del suelo y energía del sol. Los organismos unicelulares se alimentan de los químicos de su medioambiente. Algunos animales se alimentan de la vegetación, otros cazan animales más pequeños. Los animales mueren y se transforman en alimento para organismos más pequeños. El balance de la naturaleza se basa en un interminable consumo y asimilación de materia física en energía en un ciclo sin fin.

Generalmente se asume erróneamente que los seres humanos están en la cima de la cadena alimenticia, dado que se alimentan de animales de conciencias inferiores y de vida vegetal, están equipados con tecnología avanzada y por no ser la presa habitual de animales salvajes. ¿Pero sería ir demasiado lejos imaginar que, si todo en la naturaleza se alimenta de algo más, pueda existir un tipo de ser que asimismo se alimenta de nosotros?

Al igual que las vacas en un matadero no saben que sirven de alimento para los humanos, estos también desconocen que son mantenidos en corrales psicológicos para servir como alimento de otros seres que existen más allá del rango de nuestro aparato de percepción normal. Soy conciente que esta proposición suena un poco a ciencia ficción, pero los hechos son tales que, aunque estos seres pueden no ser vistos o escuchados normalmente bajo las condiciones diarias, su presencia puede detectarse por las huellas que dejan atrás.

Los alienígenas grises, abducciones Ovni, milagros bíblicos, piegrande, chupacabras, hombres polilla, monstruos, hadas, demonios, fantasmas y otros seres supernaturales y criptozoológicos no son otra cosa que las sombras y remanentes de este mundo híper-dimensional en el cual nuestra propia realidad está incluida. En este mayor reino, parece que hay seres que podrían alimentarse literalmente de la energía emanada por los seres humanos. La evidencia sugiere que ellos prefieren la energía emocional negativa y se las agencian para provocar estas emociones en los humanos con el objetivo de absorberlas/consumirlas y así vivir.

Quizás esta última ilusión sea demasiado para que la persona promedio la acepte debido a que está demasiado lejos del rango de experiencia humana. Sin embargo, no espero que crean con certeza la verdad de esta premisa. Lo único que pido es que aceptes la posibilidad que podría ser verdad y sostenerla momentáneamente en tu mente, luego presta atención a cómo esta información te hace sentir.

¿Qué tal si todas las guerras, enfermedades, hambrunas, conflictos, furia, odio y dolor en este mundo fueran orquestados deliberadamente, o al menos explotados de forma oportunista, con el objetivo de nutrir un tipo de seres negativos y malvados cuyo 'propósito de vida' es sembrar, cosechar y alimentarse de seres humanos comunes y quienes en consecuencia poseen un fuerte motivo para mantener oculta esta información a su fuente de alimento?

Esta última ilusión es la más grande y quizás la más importante de todas, ya que es la raíz de todas las demás. Este es el gran secreto definitivo que aquellos en los escalafones superiores del poder conocen íntimamente, pero que desesperan por mantener en secreto, porque si la verdad de este estado de las cosas fuera comprendido y aceptado por la mayoría de los seres humanos, ya no tendrían poder alguno sobre nosotros. Conocer tal verdad, o solo contemplarla como verdad mientras observas las cosas suceder a tu alrededor, quiere decir que puedes mantener tus ojos abiertos ante sus manifestaciones en tus experiencias de vida y adoptar efectivas medidas para contrarrestar. Es decir, conocer la Verdad puede hacerte libre. 

La elite psicopática que está en las cimas de las pirámides del poder en nuestro planeta son las herramientas mediante las cuales estos 'seres paranormales', por decirles de alguna manera, actúan sobre nuestra realidad. Probablemente tengan alguna forma de comunicación entre ellos. Los esclavos que siguen ignorantes de los amos que les mantienen en prisión no representan una amenaza para los dueños de los esclavos, especialmente cuando pueden hipnotizar efectivamente a sus esclavos y hacerles creer que son libres. Pero el conocimiento es poder y los esclavos que se vuelven concientes de su encarcelamiento pueden luego organizarse para encontrar una manera de liberarse.

Conclusión

Los hombres experimentan la realidad como parte de la forma en que el universo se percibe a si mismo. Los animales y plantas que tienen una forma de conciencia diferente en relación a los humanos tienen poca dificultad en percibir el mundo objetivamente. Intuitivamente saben qué alimentos son seguros de ingerir, dónde encontrar refugio, y cómo reaccionar apropiadamente frente al peligro. Los humanos, por el otro lado, existen como una multitud de deseos en competencia, aferrándose a sus ilusorios sistemas de creencias y son, por lo tanto, en gran parte responsables por el triste y penoso estado del planeta en la actualidad.

La mejor manera de restaurar el equilibrio al planeta y sanar las heridas principales de la humanidad, sería que su población humana comience el largo y doloroso proceso de desilusión conciente. Nosotros, como especie, necesitamos desesperadamente dejar a un lado nuestro condicionamiento cultural y empezar a ver al universo objetivamente, como realmente es, con todos sus terrores y gracias, no solo como deseamos o creemos que es.

Incluso aunque el proceso de deshacernos de ilusiones está garantizado como psicológicamente, e incluso físicamente, doloroso, y aunque pudiera parecer que todo lo que nos pertenece nos fuera a ser arrebatado, este proceso es necesario. No hay otra forma. Hemos vivido como esclavos para los psicópatas en el poder durante demasiado tiempo. Necesitamos levantarnos y recuperar nuestra libertad. Somos más que ellos, y nuestra ignorancia es su poder. Pero primero debemos elegir concientemente ver la realidad tal como es y el universo como sistema auto-conciente - del cual somos parte - en última instancia nos recompensará por nuestra lucha y sacrificio.

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Y ahora que sabes, ¿qué harás al respecto?