Las sondas gemelas Van Hallen de la NASA, que se lanzaron al espacio hace 100 días, y que estudian el cinturón radiactivo que envuelve la Tierra evidenciaron que se trata de un entorno mucho más dinámico y más cambiante de lo que se pensaba.

© JHU/APL
Gráfico que representa las sondas gemelas de Allen Van en órbita dentro del campo magnético de la tierra
"Esperábamos ver un sistema de cinturón de radiación bastante plácido. En cambio, vemos que los cinturones fueron extraordinariamente activos y dinámicos durante estas primeras semanas", dijo Daniel Baker, investigador principal de las sondas Van Allen y del telescopio Electrón Protón (REPT), del Laboratorio de Física Atmosférica y Espacial (LASP) de la Universidad de Colorado, en Boulder, Estados Unidos.

"Estamos viendo nuevas características que no habíamos esperado", destacó Baker en la conferencia de prensa luego de la reunión de la Unión Geofísica Americana en San Francisco, el 4 de diciembre, según la NASA.

El cinturón radiactivo de Van Allen, lleva el nombre de su descubridor, el físico estadounidense, James Van Allen de la Universidad de Iowa, y forma parte de una peligrosa región de partículas de alta energía.

Una de las grandes preocupaciones que manifiestan los astrónomos es que esta zona creada por la magnetosfera de nuestro planeta, pueden llegar a dañar las tecnologías espaciales como los satélites, así como afectar a los viajes espaciales tripulados.

En este breve período la misión Van Allen observó por primera vez como las Eyecciones de Masa Coronal (CME) expulsadas durante las tormentas solares, llegan a gran velocidad a la Tierra, causando cambios dramáticos en estos cinturones de radiación.

"El sol ha sido un motor de estos sistemas más de lo que se pensaba", dijo Baker.

Por una parte, los resultados confirmaron las hipótesis previas sobre el comportamiento de los cinturones, pero a la vez reveló que los cinturones son un entorno mucho más dinámico y cambiante de lo que se pensaba.

Los astrónomos de la misión observaron con los datos de la sonda cómo nuestro planeta captura de los miles de millones de toneladas de plasma expulsados por el sol y de otras fuentes del espacio exterior.

Dentro de los cinturones vieron campos de magnetismo y ondas de la electricidad y una vía de partículas cargadas "como 'surfeando' sobre las olas, perdiendo o ganando grandes cantidades de energía a lo largo del camino a medida que entran y salen de la región", informó la NASA..

Según el investigador de la Universidad de Iowa, Craig Kletzing, a cargo de las mediciones realizadas del campo eléctrico y las mediciones del campo magnético en las sondas de Van Allen son las mejores que jamás se habían hecho en los cinturones de radiación, informó la NASA.

Explicó que por primera vez, alcanzaron a detectar cuánto tiempo duran los intensos campos eléctricos de baja frecuencia observados en Van Allen, y las ondas que se producen en los bordes de los cinturones de radiación.

"A veces duran más de cinco horas durante las tormentas geomagnéticas solares", destacó Kletzing,

Las tormentas geomagnéticas solares se producen justamente ante la llegada de las partículas de plasma solar arrojadas por nuestra estrella durante las eyecciones de masa coronal (CME).

Peligro para los satélites

En la parte interna del cinturón orbitan una gran cantidad de satélites. "Es el hogar de las partículas más peligrosas y con gran energía, en su mayoría compuesta de protones", agrega Kletzing.

"Un número asombroso de las naves espaciales de las cuales dependemos todos los días, tienen que pasar una parte de su órbita en las más difíciles zonas de ambiente de radiación de la Tierra", dijo José Mazur de la Corporación Aeroespacial, investigador principal del Espectrómetro de las sondas de protones relativistas (RPS).

Los informes de las sondas de Van Allen revelaron con detalle cómo las cantidades de partículas varían según su altitud, lo que debería ayudar a los ingenieros a organizar en manera más eficaz el vuelo de los satélites, para su protección.

"Esta es la primera vez que hemos sido capaces de medir las partículas de alta energía en el corazón de los cinturones de radiación", dijo Mazur.

"Somos capaces de medir a nivel de mil millones de electrón-voltios", destacando que a ese nivel de energía de partículas "es prácticamente imposible protegerse". Ellos fácilmente penetran incluso a media pulgada de espesor de una chapa de aluminio.

"Las partículas en ese nivel de energía son conocidos por causar una serie de daños a la nave espacial, desde la degradación física a un mal funcionamiento del instrumento y lecturas falsas". Agregó

Las sondas Van Alen cuentan con los instrumentos que registran los campos eléctricos y ondas Suite (EFW) y el Electric and Magnetic Field Instrument Suite y Ciencias Integradas (EMFISIS), y obtienen datos que están ayudando a los científicos a entender cómo esos campos y ondas afectan a las partículas. La NASA construyó estas naves espaciales de característica súper resistente.