© Bernabé/Gutier
María Pereiras coloca las cadenas con las que sujeta a sus animales en el establo.
España. El temporal de lluvia y viento que vivió Deza días atrás tuvo especial virulencia en la parroquia silledense de Piñeiro. Pasadas las 22.30 horas del viernes, día 14, se desataba una tormenta en la localidad de O Castro. Los vecinos oyeron dos truenos segundos después de que uno de los rayos cayese en un poste de la luz muy cerca de la explotación ganadera de María Pereiras. La descarga eléctrica afectó mortalmente a una de sus 13 reses, que estaba sujeta con una cadena metálica, que actuó como conductor de la corriente

Según relata el hijo de la ganadera, Jorge Silva, tras los estruendos la mujer oyó mugir a la res, pero no pudo bajar hasta el establo para ver qué ocurría hasta el día siguiente, porque el rayo había dejado sin luz tanto la granja como la vivienda. Al día siguiente, los propietarios encontraron al animal muerto y al resto de las vacas muy asustadas. María Pereiras había adquirido el animal el mes anterior. La res, de dos años, estaba en plena producción lechera y había costado 1.500 euros. La explotación tiene un seguro para la recogida de cadáveres, por lo que el animal se retiró ayer de la granja.

Amén de las pérdidas económicas que supone la entrega de esta res, el temporal produjo también otros daños de consideración en esta granja de O Castro. La descarga eléctrica quemó el cableado de la luz justo antes del contador que tiene la vivienda, e inutilizó el motor del agua, la televisión, un congelador y un ordenador, según explica Jorge Silva. La tormenta también quemó varios teléfonos de la casa. Alguna viviendas de la localidad también se quedaron sin servicio telefónico desde la noche del viernes, al igual que la vivienda de esta familia. La casa ya ha vuelto a recuperar el suministro eléctrico, y en la jornada de ayer estaba previsto que pasasen los técnicos para reparar todas las averías telefónicas. Por fortuna, las precipitaciones evitaron que el rayo derivase en un incendio.

La muerte de animales debido a descargas eléctricas no es ninguna novedad en el agro español. Hace dos años, una tormenta mató una vaca en una ganadería de Cangas de Onís, en Asturias. Los vecinos del lugar apuntaron que la proliferación de antenas de televisión y de telefonía móvil solían actuar como conductores de los rayos cada vez que se desataba un temporal. Cuando se producen estos incidentes, la normativa impide que las reses muertas se destinen a consumo humano, por lo que tras su recogida suelen incinerarse.