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Buenos Aires, la capital argentina, fue el miércoles escenario de una manifestación, en la que participaron miles de sindicalistas y militantes de izquierda, en señal de protesta contra la inflación y la inseguridad en el país.

Los manifestantes se congregaron en la Plaza de Mayo, ante la Casa Rosada (sede del gobierno), donde los convocadores de la protesta pronunciaron una serie de discursos para aclarar sus demandas a la presidenta del país suramericano, Cristina Fernández.

"Señora presidenta, ocúpese de la inflación que carcome el salario, y además tiene todos los instrumentos necesarios a su alcance para ocuparse de la inseguridad que sufrimos todos los argentinos", resaltó el líder del ala de la Confederación General del Trabajo (CGT), Hugo Moyano.

Moyano, asimismo, exigió al Ejecutivo argentino la reducción del impuesto a los salarios que afecta a casi dos millones de asalariados, al gritar "no al impuesto al trabajo. Sí a las asignaciones familiares para todos".

"Esto no es contra ningún gobierno ni contra nadie. Esto es en defensa propia. Lo hacemos en defensa de nuestros intereses y no nos van a sacar de la calle hasta que no haya diálogo serio", destacó el líder del sector no oficialista de la Central de Trabajadores de Argentina (CTA), Pablo Michelli, en otra parte del acto.

Según economistas independientes, la inflación en Argentina supera el 25 % anual, mientras que las estadísticas oficiales la sitúan en un 10 %.

Esta manifestación se ha realizado en línea con la de varios sectores de clase media, que protagonizaron un cacerolazo el pasado 8 de noviembre tanto en Buenos Aires como en otras ciudades de Argentina, a fin de presentan sus peticiones al Gobierno de Fernández.