El jueves por la noche falleció el ciudadano español que un día antes se había prendido fuego frente a un hospital en Málaga, sur de España, por problemas económicos.
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El ciudadano, de 57 años y en paro, perdió la vida en la Unidad de Quemados del hospital Virgen del Rocío de Sevilla, por quemaduras de tercer grado en el 80% de su cuerpo.

El hombre, casado y con hijos, había confesado que "no tenía ni para comer", justo antes de rociarse gasolina y prenderse fuego.

El jueves, la misma ciudad de Málaga fue escenario de otra inmolación como consecuencia de la crisis económica, cuando un hombre desempleado de 63 años se quemó a lo bonzo en su vehículo aparcado bajo un puente en el municipio malagueño de Vélez-Málaga.

Esta segunda víctima en 48 horas, también en Málaga, se encuentra en estado crítico con quemaduras de tercer grado, según un comunicado de la Policía Nacional.

En los últimos meses, España ha sido escenario de varios actos de suicidio provocados por la crisis financiera que padece el país ibérico; los ciudadanos rechazan la injusticia social y el alto coste de la vida.

Cada día, los ciudadanos españoles, mediante huelgas y protestas sociales y en algunos casos con su inmolación, rechazan los recortes y medidas de austeridad impulsadas por el Gobierno central que pretenden parar el déficit público.