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El primer ministro israelí, Benyamin Netanyahu, reivindicó hoy como un logro de su gobierno la culminación de una cerca de cinco metros de alto y 230 kilómetros de largo que separa a su país de Egipto.

La valla, construida de alambre de espino y con dispositivos electrónicos de vigilancia, busca evitar a los inmigrantes ilegales y las acciones de miembros de organizaciones opuestas a la ocupación israelí de Palestina, acorde con el jefe de Gobierno, que recorrió la zona.

Netanyahu dijo a los periodistas que lo acompañaron que la obra es una muestra de su "compromiso con la seguridad de Israel", la misma argumentación que emplea para justificar la construcción de asentamientos paramilitares en la Cisjordania y el este de Jerusalén, que los árabes llaman Al Quds.

El último segmento de la cerca, de 14 kilómetros de largo, debe estar terminado en el plazo de tres meses, acorde con los encargados de la obra.

Medios en Israel acusan al primer ministro de adoptar conductas extremistas para atraerse al sector más recalcitrante de la población en vísperas de las elecciones adelantadas a fines de enero próximo.