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Al menos nueve personas, entre ellas dos niñas y una mujer embarazada, han muerto y once más han resultado heridas este viernes cuando un hombre ha disparado indiscriminadamente en Filipinas.

El incidente ha ocurrido en un barrio pobre del distrito de Kawit, a unos 40 kilómetros al sur de Manila, la capital.

El autor de la matanza identificado como Ronaldo Bae y que, según testigos, había bebido mucho la víspera, fue abatido al enfrentarse con la policía.

De acuerdo con las autoridades, el asesino, que cometió la matanza con una pistola semiautomática de calibre 45, era un conocido vendedor de droga y consumidor de metanfetamina.

Se afirma asimismo que Bae había fracasado en su intento por ocupar el cargo de jefe de la aldea Tabon 1 del distrito de Kawit, durante las elecciones de mayo de 2010.

El incidente se produce después de que la niña de siete años de edad Stephanie Ella, recibiera un tiro en la cabeza el martes pasado durante los festejos por la víspera de Año Nuevo.

La muerte de la pequeña provocó la furia de los filipinos que condenaron la débil ley para mantener el orden en el país, la cual permite la libre circulación de cientos de miles de armas de fuego sin licencia.

"Tenemos suficientes leyes para penalizar, pero el problema siempre ha radicado en su aplicación", dijo el vicepresidente de Filipinas, Jejomar Binay, tras la muerte de Stephanie.

"Hay mucha gente con armas aquí. Hay civiles con armas de fuego, incluso sin permisos oficiales para llevarlas. Se puede encontrar una manera", dijo el jefe de la policía del distrito Kawit, Jaime Rollon.

Según fuentes oficiales, durante el 2012, en Filipinas, se registraron 1,2 millones de armas de fuego mientras otras 600.000 no fueron autorizadas.