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Alumnos palestinos tienen miedo de ir a la escuela en un pueblo de Cisjordania después de un ataque perpetrado por militares israelíes.

"Mis hijos de nueve y 13 años de edad no quieren volver a la escuela", le dijo al periódico israelí 'Haaretz' el habitante del pueblo cisjordano de Burin, Shukri Zaban. "Cada día temen no volver a casa o sufrir algún daño en la escuela", añadió.

Esta preocupación entre los residentes del pueblo palestino surgió después de que una patrulla israelí lanzara unas granadas de aturdimiento junto con gas lacrimógeno al patio de una escuela local, afirman los testigos y los padres de los alumnos.

Según ellos, un domingo, antes del inicio de las clases, unos coches de las Fuerzas de Defensa de Israel pararon frente a la escuela cuando los estudiantes estaban en el patio. Sin razones a la vista, los soldados salieron de sus vehículos y tiraron unas granadas al patio y después lanzaron gases lacrimógenos.

Unos niños y algunos de los profesores sintieron dificultades respiratorias y los alumnos más pequeños se asustaron mucho por el ruido producido. Mohammed Yihya Mustafa, un testigo que vive cerca del colegio, dijo que no vio nada que justificara la actitud de los soldados.

Según un oficial militar israelí que prefirió mantener el anonimato, el ataque podría haber sido una respuesta al lanzamiento el mismo día de un dispositivo incendiario a un vehículo de una patrulla israelí en las afueras de Burin, cerca de esa escuela.

Las normas israelíes autorizan asaltos con gas y granadas de aturdimiento solo con un permiso especial del jefe de una compañía. La Oficina de Portavoz de las Fuerzas Armadas israelíes no dio respuesta oficial a la pregunta de 'Haaretz' sobre si se había emitido un permiso para un asalto semejante. El director del establecimiento presentó una queja al Ministerio de Educación de Palestina, mientras que el grupo de derechos humanos Yesh Din exigió a la Policía Militar hebrea que investigue el caso.