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México. Las lluvias provocadas por la tormenta invernal del 31 de diciembre pasado y las de los primeros días del presente año modificaron el comportamiento del volcán de Colima, coloso que entró en una nueva etapa de actividad con tres explosiones que ocasionando fumarolas y caída de ceniza en varias poblaciones de Colima y Jalisco, afirmó el vocero del Comité Científico Asesor del volcán de Colima, Gabriel Reyes Dávila.

Al precisar que coloso seguirá registrando explosiones con eventos sísmicos colaterales, como los cinco que se dejaron sentir en las últimas dos semanas, el también director del Observatorio Volcanológico de la Universidad de Colima, indicó que desde su apreciación, "el agua debió tener un efecto disparador en este proceso, fue el elemento que jaló el gatillo".

Sin embargo, aclaró que no necesariamente todos los eventos son un disparador o son iguales. "Hay que recordar que en 2005, hubo muchos eventos explosivos y no hubo agua de por medio.

Reyes Dávila agrega que se trata de una nueva etapa de su actividad y el magma viene desde su interior. "Tenemos un domo que había parado su flujo, la interacción del agua fue la que muy probablemente la que disparó y desestabilizó el sistema, de tal manera que puede encontrarse nuevamente el proceso en movimiento y tenemos esta nueva serie de explosiones.

Para los siguientes días, pronosticó que continuarán las explosiones, similar a la ocurrida el pasado 6 de enero, considerada de tamaño intermedio, incluso de menor intensidad.

Aunque advirtió que debido a la intensidad de los vientos de esta temporada, pueden desestabilizar el material que ha quedado depositado en las laderas del volcán y provocar derrumbes gravitacionales sin mayores consecuencias.

Cabe destacar que hasta el momento las explosiones han ocasionado gigantescas fumarolas y caída de ceniza sobre las poblaciones más cercanas al volcán, pero las autoridades de Protección Civil no han dejado de tomar las medidas de seguridad correspondientes a este tipo de eventos.