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Un total de 349 militares estadounidenses se quitaron la vida en el año 2012, una cifra muy superior a la de soldados que murieron en combate.

El Pentágono informó el lunes que en 2012 ocurrieron 349 casos de suicidio entre el personal de servicio activo, mientras unos 295 efectivos perdieron la vida en los combates en Afganistán.

Los expertos estiman que el suicidio, considerado "como la principal circunstancia de fallecimiento dentro de las Fuerzas Armadas" podría incluso empeorar este año.

De esa cifra de suicidios, la mayoría pertenece a militares del Ejército, es decir 182, 60 de la Armada y 59 de la Fuerza Aérea, además de 48 marines.

La cifra indica un aumento de 15 casos respecto a los suicidios ocurridos en 2011, superando la cifra de 237 efectivos muertos en combate (la tasa aumenta a 313 si se tiene en cuenta a los efectivos de apoyo).

"Esto es una epidemia que no puede ser ignorada", mencionó la senadora Patty Murray, quien aboga por políticas que prevengan los suicidios en el cuerpo castrense, entre ellas, promover la asistencia psiquiátrica a las fuerzas.

Según datos del Departamento de Asuntos de Veteranos, cada 80 minutos aproximadamente un veterano se quita la vida.

En 2001, el departamento de Defensa comenzó a registrar los casos de suicidio, y hasta 2012 la cifra más alta que se había registrado fue en 2009 con un total de 310 suicidios.

Según un informe del Pentágono divulgado el pasado mes de mayo, los problemas de salud mental han sido la principal razón de la hospitalización de los militares estadounidenses en 2011.

Los suicidios están relacionados con el estrés acumulativo de los combates, pero también con otras presiones como los problemas financieros o de estado civil como las cuestiones sanitarias.