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Tras el escándalo de las hamburguesas, llega ahora la lasaña de caballo. La Agencia de Alimentación británica (FSA) ha confirmado la presencia de carne equina en la lasaña congelada de la marca Findus, que ha sido retirada de los supermercados locales. Las proporciones llegan del 60% hasta incluso el 100% en el contenido de la carne anunciada como de vacuno.

"Sabemos que es un asunto que tiene muy sensibilizados a las consumidores y queremos asegurar que hemos reaccionado inmediatamente", declaró al Huffington Post una portavoz de Findus. "Hemos resuelto en el problema en la cadena de suministro y la lasaña de vacuno estará pronto de vuelta en los supermercados".

El nuevo escándalo, un mes después de la retirada de más de un millón de hamburguesas de cinco cadenas de supermercados, ha vuelto a disparar la alarma alimenticia en el Reino Unido. Una investigación reciente concluyó que la "contaminación" con carne equina que se produjo en las plantas procesadoras de carne de ABP/Silvercrest era por un producto aditivo procedente de Polonia (y no de España y Holanda, como se especuló inicialmente).

Comportamiento delictivo

En el caso de la lasaña, la FSA no ha sido capaz de confirmar el origen de la "contaminación" con carne equina, hallada en 11 paquetes de los 18 analizados de la marca Findus. El descubrimiento ha llevado a extender la investigación a otras marcas de lasaña congelada, aunque aún no se conocen los resutados.

Las autoridades alimenticias están poniendo un especial énfasis en rastrear la posible presencia en la carne equina de "fenilbutazón", un antinflamatorio usado por los veterinarios y que está prohibido en la cadena alimenticia humana. Hasta el momento, los resultados han sido negativos y la FSA insiste en que no ha habido riesgos para la salud.

"Nuestras autoridades se han dormido en los laureles", denunció entre tanto la portavoz laborista para asuntos ambientales Mary Creagh. "El Gobierno irlandés ha llamado a la policía y a los expertos en fraude para que investigue el asunto, mientras que los complacientes ministros británicos se han dormido en los laureles".

"No estamos solamente ante un escándalo de seguridad pública, sino seguramente ante un comportamiento delictivo que hay que investigar hasta el fondo", añadió Creagh. "La gente debe de confianza en la procedencia legal de todo lo que come, sea en un supermercado o en la cantina de un colegio".