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Cuando oímos el nombre de psicópata nos viene enseguida a la mente un asesino en serie o recordamos a Hannibal Lecter de la película El silencio de los corderos. Sin embargo, existe un tipo de psicópata que no emplea el daño físico sino que es a través del maltrato psicológico como destroza la vida de quienes se relacionan de forma íntima con él, en especial su pareja y se le conoce como psicópata integrado.

Antes de proseguir quiero recalcar que utilizo el nombre de psicópata en masculino porque son más mayoritarios los hombres, no obstante, también son muchas las mujeres que poseen esta estructura básica de la personalidad.

Y pensarás y ¿porqué se le conoce como psicópata integrado? Este nombre responde a que este tipo de sujetos está totalmente inmerso en la sociedad y hace una vida suficientemente "normal" lo que dificulta detectarlos. Sus rasgos más característicos socialmente hablando es que son simpáticos, encantadores, inteligentes, despiertos, que inspiran buena impresión, generan confianza, etc... Pero desafortunadamente los psicópatas poseen más características dañinas, cabes señalar que son irresponsables, destructivos, tienen frialdad emocional y carencia empática.

En un estudio realizado por José Manuel Pozueco Romero, Juan Manuel Moreno Manso, Macarena Blázquez Alonso y Mª Elena García-Baamonde Sánchez refieren a una serie de indicios que pueden ayudarnos a detectar a estos individuos y así abandonar la relación antes de que se agraven las conductas y sea casi imposible volver a retomar nuestra vida.
  • Intentos de control y aislamiento: quiere saber todo lo que haces, exige explicaciones por todo, formula prohibiciones y amenazas, impone reglas, impone "jueguecitos" infantiloides y aparentemente divertidos e inocuos que le aseguren el control sobre la víctima (treta psicológicas), pretende que no tengas secretos para él/ella, critica a las personas con las que te relacionas e intenta, además, dar una justificación "razonada" sobre por qué no debes andar "con esa gente", te exige que le dediques la mayor parte de tu tiempo, etc. En muchos casos, las conductas que despliega para controlar a la víctima son, fundamentalmente, la coerción y la intimidación, asegurándose con ello "el silencio de la víctima".
  • Agresividad manifiesta y encubierta: muestra enojo con frecuencia y es verbalmente agresivo/a, independientemente de que no emplee violencia física.
  • Desprecio y humillación: deja de hablar o desaparece sin dar explicaciones, llega tarde, se burla, utiliza lo que sabe de tu vida para hacerte reproches, se muestra seductor con otras personas para hacerte daño, etc.
  • Manipulación: te pone trampas para averiguar si mientes o hasta qué punto le quieres, miente de forma reiterada y, aun a sabiendas de que sabe que la historia que cuenta es inverosímil, trata de ajustar la historia para que encaje mejor si le pillas en la mentira, y generalmente suele tener alguna rectificación que hacer a tus ideas o comentarios, etc.
  • Negación de los errores y culpabilización externa: no pide disculpas (y si las pide, no las siente en realidad, ya que volverá a hacerlo: es cuestión de tiempo), se niega a discutir las cuestiones que te preocupan, te culpabiliza, etc. Cuando culpan a los demás, llegan a presentarse en la mayoría de los casos como si fueran víctimas, intentando con ello desviar la atención hacia el comportamiento de su víctima, a la que intenta hacer ver como "un/a loco/a y mentiroso/a".
  • Fachada externa de buena apariencia: existen grandes discrepancias entre el comportamiento que muestran en público y el que mantienen en privado.
Quizás estés más cerca de un psicópata integrado de lo que crees, abre bien los ojos y observa las conductas de los que te rodean, en especial de aquellos que te hacen sentir mal ya que la agresión que perpetran estas personas es de carácter psicológico-emocional.