Traducido por el equipo de Sott.net en español

© Susan Walsh / Foto de AP
Ya no será bienvenida por aquí
"Sólo se puede sostener a la mentira mientras que el Estado sea capaz de proteger a la gente de las consecuencias políticas, económicas y/o militares de la mentira. Por tanto, es de vital importancia que el Estado utilice todos sus poderes para reprimir a la disidencia, porque la verdad es el enemigo mortal de la mentira, y por extensión, la verdad se convierte en el mayor enemigo del Estado."

-- Dr. José Goebbels
La civilización occidental ya no puede sostener los valores que proclama. ¿Entonces con qué base dice ser poseedora de la virtud?

Por ejemplo, los medios impresos y televisivos de EEUU y el gobierno de ese país han dejado completamente en claro que no tienen ningún respeto por la Primer Enmienda. Consideren la reacción de Wolf Blitzer en CNN ante los cables diplomáticos filtrados que revelan cómo el gobierno de EEUU hace uso de engaños, sobornos y amenazas para controlar otros gobiernos y engañar al público norteamericano y otros. Blitzer está furioso porque la información que revela la conducta inapropiada del gobierno de EEUU llegó a la gente, o a parte de ella. Como escribió Alexander Cockburn, Blitzer demandó que el gobierno de EEUU tome las medidas necesarias para que los periodistas y el pueblo norteamericano nunca más puedan enterarse de lo que su gobierno se trae entre manos.

La falta de respeto por la Primer Enmienda está bien establecida en los medios de EEUU, que fungen como ministerio de propaganda para el gobierno. ¿Recuerdan la filtración de la NSA obtenida por el New York Times que reveló que el régimen de George W. Bush estaba violando el Acta de Vigilancia de Inteligencia Foránea al espiar norteamericanos sin órdenes de una corte de la FISA? El New York Times se guardó la historia por un año y no la publicó sino hasta después de la reelección de Bush. Para ese entonces, el régimen de Bush ya había creado una doctrina legal que "autorizó" a Bush para violar la ley de EEUU.

Glenn Greenwald, que escribe para Salon, ha expuesto la ausencia de estándares morales entre los críticos de Wikileaks. Muchos políticos norteamericanos han pedido que el gobierno de EEUU asesine a Julian Assange. Lo mismo han hecho periodistas como el propagandista neoconservador Jonah Goldberg, quien escribió: "¿Por qué no fue Assange estrangulado hace años en su cuarto de hotel?"

Los críticos de WikiLeaks no podían dejar más en claro que no creen en la rendición de cuentas por parte del gobierno. Y para asegurarse de que el gobierno no rinda cuentas, los críticos de WikiLeaks piden toda medida de estado policial posible, incluyendo el asesinato extra judicial, para callar a quienquiera que revele información que permita a la ciudadanía llamar a su gobierno a rendir cuentas.

El gobierno de EEUU definitivamente no cree en la rendición de cuentas por parte del gobierno. Una de las primeras cosas que hizo el gobierno de Obama fue asegurarse de que no hubiera ninguna investigación sobre el régimen de Bush sobre el uso de mentiras, "inteligencia" fabricada, y el engaño contra el público norteamericano y las Naciones Unidas para llevar a cabo su agenda de conquistar estados musulmanes independientes en el Medio Oriente y convertirlos en marionetas de EEUU. El régimen de Obama también se aseguró de que ningún miembro del régimen de Bush fuera llamado a rendir cuentas por violar las leyes de EEUU e internacionales, torturar prisioneros, crímenes de guerra, violaciones a la privacidad o cualquiera de los otros actos criminales del régimen de Bush.

Como revelan los cables filtrados por un patriota norteamericano a WikiLeaks, el gobierno de EEUU fue capaz de incluso evitar la rendición de cuentas del gobierno en el Reino Unido al permitir que el primer ministro británico Brown "arreglara" la investigación oficial Chilcot sobre los engaños del entonces primer ministro Tony Blair, que llevaron a los británicos a servir como mercenarios en las guerras de EEUU. El gobierno de EEUU pudo hacer esto porque el primer ministro británico tampoco cree en la rendición de cuentas por parte del gobierno.

Los documentos filtrados muestran que lo último que quiere el gobierno de EEUU en donde sea es un gobierno que rinda cuentas a sus propios ciudadanos en lugar de al gobierno de EEUU.

El ataque frontal del gobierno de EEUU sobre la libertad de información va mucho más allá de WikiLeaks y la desconexión de sus servidores. En una editorial del 2 de diciembre, "Despídanse de la libertad en Internet", el Washington Times reporta que Julius Genachowski, director de la Comisión Federal de Comunicaciones, ha "delineado un plan para expander el poder del gobierno federal sobre Internet."

La pregunta obvia, pero que no ha sido planteada, es: ¿Por qué el gobierno de EEUU le tiene miedo al pueblo norteamericano y cree que sólo las noticias manejadas y retocadas por el gobierno son lo suficientemente buenas para ser impresas? ¿Hay un plan para convertir a los ciudadanos en súbditos?

Quizá la noticia más descorazonadora es la acusación que se esparce por Internet de que Julian Assange está siendo utilizado o es inlcuso un agente encubierto de la CIA o el Mossad para esparcir desinformación que impulse agendas de EEUU e Israel. Esta acusación podría venir de servicios de inteligencia en un esfuerzo por proteger gobiernos y desacreditar la información filtrada. Sin embargo, la acusación ha ganado impulso porque algunos de los cables contienen información falsa. Algunos han concluido, de modo incorrecto, que la información falsa fue plantada en los documentos con el propósito de ser filtrada.

Existe otra explicación para la información falsa. Los diplomáticos preocupados por avanzar en sus carreras aprenden a decirle a sus jefes lo que quieren escuchar, ya sea cierto o falso. Los diplomáticos entiende que el gobierno de EEUU tiene agendas que no puede declarar, y que se espera de ellos que apoyen estas agendas no declaradas enviando reportes que las validen. Por ejemplo, el gobierno de EEUU no puede decir abiertamente que está intentando crear un clima de opinión que le de luz verde para eliminar al gobierno independiente de Irán y reestablecer un gobierno marioneta norteamericano. Los "diplomáticos" de EEUU, es decir espías, entienden esto y fabrican la información para apoyar la agenda.

En mi opinión, de los cables filtrados el más importante es la directiva secreta enviada por la secretaria de estado de EEUU Hillary Clinton a 33 embajadas y consulados de EEUU, con órdenes para los diplomáticos de EEUU de proveer números de tarjetas de crédito, direcciones de correo electrónico, teléfono, fax y número de biper, números de cuenta de viajero frecuente, e información biográfica y biométrica, incluyendo información de ADN, de oficiales de la ONU, desde el secretario general hacia abajo, e incluyendo "jefes de operaciones de paz y misiones políticas de campo."

La directiva ha sido caracterizada como la directiva espía, pero éste es un espionaje inusual. Normalmente, el espionaje se enfoca en lo que los otros gobiernos piensan, en qué sentido van a votar de acuerdo a las iniciativas de EEUU, quién puede ser sobornado, y en asuntos sexuales que pudieran ser utilizados para chantajear y lograr un acuerdo con las agendas de EEUU.

En contraste, la información requerida en la directiva secreta es el tipo de información que podría ser utilizada para robar la identidad de una persona.

¿Por qué quiere el gobierno de EEUU información que le permitiría robar las identidades de oficiales de la ONU y personificarlos?

Al gobierno de EEUU le encanta aparentar que sus actos de obvia agresión son actos de liberación mandados por "la comunidad internacional." La comunidad internacional ha apoyado menos las agresiones de EEUU desde que se enteró que el régimen de Bush mintió acerca de las armas de destrucción masiva de Iraq. Como consecuencia, la ONU no ha dado a Washington la luz verde que Washington quiere para un asalto militar contra Irán. La ONU tampoco le ha dado a Washington las sanciones extremas que quiere que la comunidad internacional imponga sobre Irán.

Ya que la ONU rechazó el menú de sanciones de Washington, Washington añadió de modo unilateral su propio paquete de sanciones a las sanciones de la ONU, ante la decepción de Rusia y otros gobiernos que creían haber llegado a un acuerdo con Washington sobre el asunto de las sanciones a Washington.

¿Podría ser que Washington quiere personificar a oficiales de la ONU y delegados de países para poder comprometerlos e involucrarlos en complots terroristas falsos, comunicaciones con terroristas reales o inventadoes, lavado de dinero, escándalos sexuales y otros medios similares para forzar su cooperación con las agendas de Washington? Lo único que la CIA tiene que hacer es llamar a un jefe Talibán o de Hamas desde un número telefónico de un oficial de la ONU, o enviar un fax comprometedor con un número de fax oficial de la ONU, o hacer que operativos paguen visitas a prostitutas con el número de tarjeta de crédito de un oficial de la ONU.

El reporte del 2 de diciembre en el Guardian, en el sentido de que la CIA preparó la directiva de espionaje sobre la ONU firmada por Hillary Clinton, es un buen indicador de que el gobierno de Estados Unidos intenta comprometer a las Naciones Unidas y convertir a la organización en un instrumento cooperativo de la política norteamericana, del mismo modo en que lo ha hecho con tantos otros gobiernos.

Quizá hay otra explicación posible del por qué el gobierno de EEUU quería la información que le permitiría personificar a oficiales de la ONU, pero hablando como una persona que tuvo 25 años de carrera en Washington, no puedo pensar cuál podría ser.