Después de tanto tiempo Homo antecessor ha sido aceptada por una gran mayoría de colegas. Algunos son todavía reticentes, simplemente por el hecho de que en Europa no han vuelto a encontrarse más restos fósiles humanos del Pleistoceno Inferior que los hallados en el yacimiento de la cueva de la Sima del Elefante, a 200 metros de distancia de la cueva de la Gran Dolina. Tendremos que poner solución a este problema excavando más tiempo en el yacimiento de Gran Dolina, para tener pronto una colección incuestionable de cientos de restos de Homo antecessor. También esperamos que se encuentren fósiles humanos de esa época en otros yacimientos europeos. Solo así saldremos de dudas.

Sin embargo, ya podemos estar seguros de una cosa: el último ancestro común de los neandertales y los humanos modernos es mucho más antiguo de lo que predicen los modelos publicados por los genetistas en los últimos años.
Durante un par de décadas, estos investigadores han venido defendiendo la idea de que ese ancestro común no puede ser más antiguo de unos 400.000 años. Quienes hemos estudiado los fósiles humanos de Atapuerca hemos postulado que esa cronología tiene que retrasarse varios miles de años. A decir verdad, nuestra hipótesis ha tenido escasa credibilidad. Pero es posible que el tiempo nos de la razón. La antigüedad de los humanos de la Sima de los Huesos quedó fijada en 2014 en unos 430.000 años. Si en aquel momento el modelo humano neandertal (bien visible en los humanos de la Sima de los Huesos) ya estaba plenamente consolidado solo podemos admitir que el último ancestro común de los humanos modernos y de los neandertales tuvo que ser necesariamente mucho más antiguo.
Este humano hipotético tuvo que tener caracteres generalistas, todavía sin decantarse de manera clara ni hacia la humanidad actual ni hacia los neandertales. Alguna población de cierta especie se separó en dos linajes, cada uno de los cuales fue adquiriendo su propia personalidad. Al final, uno de los linajes evolucionó hacia una población similar a la de los Sima de los Huesos y más tarde culminó en los llamados "Neandertales Clásicos" del Pleistoceno Superior. El otro linaje fue derivando en la dirección de los humanos modernos. Como la Sima de los Huesos tiene 430.000 años y los humanos encontrados en este yacimiento habían derivado claramente hacia los neandertales no nos queda más remedio que retroceder en el tiempo ¿Hasta cuándo? Muchos genetistas ya se están haciendo preguntas sobre esto, lo que supone un pasó adelante en nuestra hipótesis.
Pues resulta que Homo antecessor (850.000 años) tiene una configuración facial muy similar a la nuestra, junto con incipientes rasgos compartidos con los neandertales. Esos caracteres (antes considerados exclusivos de los neandertales) aparecieron hace mucho tiempo y están presentes en los humanos del nivel TD6 de Gran Dolina. Así que nuestras afirmaciones de 1997 no iban desencaminadas. Esto no quiere decir que volvamos de inmediato a la hipótesis primigenia publicada de "Science", pero podemos afirmar que Homo antecessor es, por el momento, la especie que más se aproxima en su morfología al último ancestro común de los neandertales y los humanos modernos. Algunos colegas, como el profesor Chris Stringer, ya están reconsiderando nuestra propuesta y es posible que sea él o cualquier otro colega quién reivindique el papel de Homo antecessor en la filogenia humana. Además, muchos genetistas están reconociendo que tal vez sus estimaciones estén equivocadas. La tasa de mutación, que utilizan en sus conclusiones sobre el tiempo de un evento (como el momento de separación de dos linajes) no es un dato aceptado por unanimidad. Las discrepancias entre los expertos son considerables. Nada se opone a que el último antecesor común de las poblaciones modernas y los neandertales apareciera hace nada menos que un millón de años. De ser así, Homo antecessor optaría de nuevo a esa candidatura. Cuando se publiquen resultados más consistentes del ADN nuclear de la Sima de los Huesos tendremos más respuestas. Es solo cuestión de esperar con paciencia.




Comentario: Algo interesante a considerar es el efecto de las catástrofes cíclicas que ocurrieron en la Tierra, ya que, estos eventos pueden alterar las mediciones que se utilizan normalmente para conocer la edad de yacimientos arquelógicos o fósiles. Por ejemplo, las explosiones termonucleares y la quema de combustibles fósiles (entre otros eventos) alteran la típica medición del carbono 14, como lo explica Pierre Lescaudron en el libro Earth Changes and the Human-Cosmic Connection [Cambios planetarios y la conexión humano-cósmica], escrito en conjunto con Laura Knight-Jadczyk.
En este caso, el autor habla de la tasa de mutación, no del carbono 14, pero esto tampoco escapa a los efectos de los eventos cósmicos, como lo escribe Laura Knight-Jadzcyk en el libro Comets and the Horns of Moses [Cometas y los Cuernos de Moisés]. Puede leer un fragmento relevante, donde explica el posible efecto de un impacto de meteorito en las mutaciones genéticas aquí en SOTT: La caída y sus leyendas.
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