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Hace unas semanas se reunieron en Tokio los representantes de 135 países para preparar un convenio internacional que reduzca el empleo de mercurio en la industria. Parece acertado que la contaminación del pescado por mercurio debe ponernos en guardia a los consumidores, el metilmercurio pasa de las industrias a los mares del mundo para terminar en el plato de pescado que comemos, y sabemos poco o nada. El metilmercurio se acumula en la cadena trófica y en el organismo de los peces, y cuanto mayores o más viejos son estos peor para el consumidor.

Según la OMS el riesgo puede ser importante para niños pequeños, mujeres embarazadas, madres lactantes, y enfermos crónicos, y aquellos que consumen mucho pescado de zonas contaminadas, y la Comisión Europea se plantea regular la información que ofrece el etiquetado. En Estados Unidos se advierte a la población sobre los pescados que no deben tomar los niños y embarazadas, y nosotros vimos no hace mucho tiempo en USA junto al cartel que prohibía fumar otro que hacía referencia a la recomendación de no comer algunos peces si estás embarazada. En España se estudia la presencia de mercurio en las placentas humanas, gran parte superan los 5 nanogramos y entre un 10 y un 15 por ciento pasan en mucho, por lo que se considera la situación preocupante.

Con bajos niveles de mercurio, el Departamento de Salud y Servicios Humanos de USA permite comer bacalao, corvina, lenguado, merluza, pescadilla, eglefino, halibut, arenque, sábalo, dorada, langosta, perca, mejillones, ostión, carbonero, salmón de piscifactoría, vierias, camarones, raya, salmonete, trucha de piscifactoría, langostino, sardinas, boquerones, y en general pescados pequeños de nuestras costas. Evite comer atún, tiburón o cazón, pez espada, emperador, caballa y otras especies que pueden tener niveles altos de contaminación.