Hay dos palabras que cimbraron la cabeza de Enrique Peña Nieto: Casa Blanca. Como un púgil con mandíbula de cristal que recibió un uppercut, se tambaleó de un lado a otro. Se agarró de la lona. Vio borroso. Por fin intentó ponerse derecho y lanzar puños al aire: una campaña de desprestigio, presiones empresariales y una investigación de la Secretaría de la Función Pública. Al final el "tongo" estaba más que cantado: el referí Virgilio Andrade le alzó el brazo como aparente ganador.
Sin embargo, el golpe le dejó una cicatriz. Muy visible. Es el emblema de su derrota, aunque en los resultados oficiales haya sido lo contrario, donde las manos hacen movimientos en la oscuridad para cambiar el veredicto. La cosa no ha terminado ahí. Los calambres vienen a la cabeza del presidente cada que el reportaje se hace acreedor a un nuevo premio o se utiliza de referencia en la prensa internacional para ejemplificar los tropezones de su administración. Ahora las punzadas se acrecientan más desde que se publicó el libro: La Casa Blanca de Peña Nieto, cuyos autores son Daniel Lizárraga, Rafael Cabrera, Sebastián Barragán e Irving Huerta.
Luego subieron otros oponentes a bailar en el ring. Se publicó información sobre la casa de los secretarios Luis Videgaray y Miguel Ángel Osorio, así como del subsecretario Luis Miranda. "Son los reportajes hermanos", coinciden en entrevista con Variopinto dos de los reporteros de la ex unidad de investigación de la periodista Carmen Aristegui de la Primera Emisión de Noticias MVS. Ambos, Sebastián e Irving, son jóvenes, coordinados por Daniel Lizárraga, un reportero que inició sus peldaños estudiando investigación y docencia en la FES Acatlán, de la UNAM.
Lo que les sucedió, las presiones y su posterior despido junto con 17 más de sus colegas, los lleva a reflexionar sobre las aguas que se viven en la prensa mexicana.
"En términos de libertad de expresión se vive un momento muy complejo porque sí hay intentos sistemáticos y exitosos para ocultar información, para despedir reporteros, para comprar primeras planas y eso es algo que se puede ver a simple vista con las portadas de los periódicos. Hay una campaña de censura permanente, sistemática y efectiva del poder hacia la prensa", señala Barragán.Huerta pone el dedo en el renglón sobre uno de los mecanismos que ha terminado por someter a los periodistas y medios de comunicación mexicanos: "[...] Tenemos el mayor dispendio de recursos públicos para medios de comunicación documentado por Artículo 19. Jamás se había gastado tanto en publicidad oficial, el problema es que se da de forma discrecional al medio que mejor se porte. Esa era una promesa de campaña que él [Peña Nieto] iba a regular los recursos públicos para medios de comunicación, y todavía no se ha hecho, está ahí encapsulado, y por otro lado esta política de golpear al mensajero".
También considera Barragán que "el reportaje ya cumplió un año y cada palabra que salió ese domingo de noviembre sigue firme, no han podido aclararle ni una coma al reportaje, y la respuesta de presidencia era descalificarnos, decir que no habíamos hecho un trabajo profesional, pero ellos no han logrado aportar ni un elemento sólido para descartar el tema. Me gusta decir que el reportaje ha tenido varias vidas porque no han sabido cómo tratarlo de forma adecuada y mientras sigan jugando a que no le quieren hacer caso, el tema va a seguir regresando".
Agrega:
"Tenemos que repensar el modelo en el que hacemos periodismo [...] Hay que encontrar otras nuevas maneras, además porque el modelo de negocio está en crisis desde hace muchos años y no hemos encontrado todavía la manera en que podamos hacer un medio de comunicación sustentable económicamente"."Un aprendizaje que nos deja este reportaje, es que si hay un grupo de periodistas que tienen información que vale la pena y es de calidad, hay maneras de hacerla llegar al público. Lo que hizo Carmen fue publicar en su página e ir escoltada de medios de comunicación internacional. Si quieres publicar algo, debe salir [...] Nosotros como periodistas debemos aprender a explotarlo y que llegue la información que vale la pena a la gente", concluye Huerta.




Comentario: A pesar de la represión que existe en México hacía los periodistas, el grupo de Lizárraga logró crear un reportaje con fundamentos. Con mucho ímpetu y ganas de exponer las cosas como son realmente lograron este impacto al gobierno del presidente Enrique Peña Nieto.
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