
El hallazgo de este fósil, que según especialistas del Instituto Hondureño de Antropología e Historia (IHAH), podría datar entre 10,000 y 15,000 años antes de Cristo, representa un acontecimiento "fuera de serie en este pobre país olvidado en el mundo", destacó Lourdes Padilla, una de las tantas personas, entre curiosos y periodistas, que a diario asisten al sitio para conocer cómo avanzan los trabajos.
Otra visitante, María Luisa Ramos, confió que "ojalá que por este hecho nos demos a conocer de manera diferente ante la vista del mundo, no sólo sobresaliendo por la mala situación de la delincuencia y la pobreza que nos agobia cada día, sino por la riqueza de restos de animales prehistóricos que tenemos".
En dos semanas
Actualmente, los arqueólogos mexicanos Oscar Neil y Ranferi Juárez, quienes apoyan al IHAH, junto al historiador Roberto Ramírez, trabajan arduamente con sumo cuidado en la extracción de la pieza.
"Todavía no podemos precisar el tamaño que tiene el colmillo, ya que podría estar fragmentado por las construcciones que se han realizado en esta zona, además del uso de tractores a medida que ha transcurrido el tiempo", señaló Neil.

El funcionario anunció que para los próximos días se espera la llegada de medios de comunicaciones internacionales y de expertos a nivel nacional, quienes han manifestado su interés por el hallazgo.
Más estudios
Para ampliar sobre los estudios que se realizarán después de finalizar la excavación, además de científicos internacionales, al lugar también arribará un equipo de especialistas de la División de Ecología y Medio Ambiente de Investigaciones.
Al sacar el colmillo incompleto se haría un trabajo de enyesado para sacarlo en el laboratorio, consolidarlo y preservarlo para luego hacer el análisis y determinar la edad y otros detalles porque pudo ser de la misma familia, pero de diferente especie.

Más restos animales
Para enriquecer información sobre el hallazgo, el paleontólogo Walter Murcia detalló que en 1940, en Gracias, Lempira, se encontraron restos de animales procedentes de Norte y Sudamérica, como el mastodonte americano, además de osos perezosos, armadillos, perros quiebra huesos y capibara (ratón gigante).
También, se encontraron los esqueletos de seis tipos de caballos de tres uñas del tamaño de un perro, entre ellos el hippus hondurensis, el hippus plicai, el hippus guatemadensis, este último hallado en Guatemala.
También, el oso perezoso media de 16 y 17 pies de altura y los megaterios que llegaban a medir seis metros de altura cuando se alzaban sobre sus patas traseras; la cabeza era relativamente pequeña, las patas delanteras algo más largas y robustas que las posteriores.

También se encontraron restos del proboscideo Rhynchotherium, del mioceno tardío, correspondiendo al fósil más antiguo de un mamífero hallado hasta el momento.
Migraciones
"Estos animales prehistóricos pasaron por aquí siempre buscando el agua, ya sea un río o una laguna extinta ahora por los cambios geológicos, movimientos sísmicos y crecimiento de montañas que cambiaron la superficie del terreno hondureño", explicó Murcia.
"Para mi, en Honduras no existieron los mamuts porque fue antes del mioceno y para ese entonces estábamos bajo el agua y Centroamérica todavía no existía hasta en el plioceno que se estableció un puente que comunicó Norteamérica con Sudamérica", amplió.
"Centroamérica emergió del agua y permitió el paso de animales que emigraban y fue un punto de interacción. En Honduras está el privilegio más antiguo para estudios de paleontología exactamente en Gracias, Lempira, de la época geológica del plioceno de hace 14 a 17 millones de años enriquecida en megafauna por animales de Norte y Sudamérica, especies que sólo existieron en esta área", destacó, el experto.



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