El desperdicio de comestibles se debe en gran medida al consumo excesivo y a la actitud negligente de los británicos hacia los alimentos. Más de tres cuartos de los alimentos que se consumen en Reino Unido acaban en la basura solo porque pierden su apariencia perfecta, aunque sigan siendo aptos para el consumo. En este sentido, los activistas intentan que la gente entienda la diferencia entre fecha de "consumo preferente" y fecha de "vencimiento".
"Yo pasé muchos años en los almacenes de los supermercados y vi que un montón de frutas y vegetales en perfecto estado eran tiradas a la basura. La mayoría de la gente piensa que es repugnante sacar la comida del basurero. Sin embargo, aún más repugnante es tirar productos buenos", sostiene el escritor Tristram Stuart.
















