Traducido por el equipo de SOTT.net

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Solían llamarlo el «nuevo orden mundial» [NOM]: una agenda en parte pública y en parte encubierta para desmantelar la civilización occidental. Su objetivo es trastocar el sistema financiero mundial, destruir los movimientos defensores de la libertad y, finalmente, borrar las naciones y las fronteras para crear un único gobierno central de tipo comunista gobernado por la clase elitista.
Hoy hay muchos nombres para este «sistema de la bestia». Unos lo llaman «orden mundial multipolar», aunque en realidad no sería multipolar. Otros lo llaman «Gran Reinicio». Pero el concepto del NOM que más se ha promovido en nuestro discurso pospandémico es la idea del «multiculturalismo».
El multiculturalismo siempre ha estado en segundo plano, al menos desde la época de Obama. Estaba justo bajo la superficie, esperando a ser utilizado como vehículo para impulsar la visión globalista. El pueblo estadounidense lleva generaciones preparado para ello. Los europeos se están asfixiando actualmente en él y podría ser demasiado tarde para ellos.
La estrategia parece bastante simple, pero en realidad es un esfuerzo complejo que se basa en numerosas piezas móviles sincronizadas para lograr el máximo efecto. El mecanismo más importante es la narrativa y la influencia social; hay que enseñar al público a aceptar el multiculturalismo como algo inevitable. Esto nos lleva a la iglesia moderna y a su abandono de los valores occidentales.
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