Traducido por el equipo de SOTT.netLas Nuevas Rutas de la Seda/IFR y sus ramificaciones, como la Ruta Marítima del Norte/Ruta de la Seda Ártica, siguen más vivas que nunca.

© UnknownEl presidente ruso, Vladímir Putin • El presidente chino, Xi Jinping
SHANGHÁI. Ya está.La alianza estratégica entre Rusia y China, líderes del proceso de integración euroasiática y al frente de los organismos multipolares BRICS y la OCS, ha respaldado y potenciado oficialmente el impulso hacia la multipolaridad y un nuevo sistema de relaciones internacionales mediante una
declaración conjunta estratégica firmada, sellada y entregada durante la visita del presidente Putin a China este miércoles.
Este es un acontecimiento para los libros de historia, en más de un sentido. Tuve el privilegio de seguir los acontecimientos en Pekín durante todo el día en el
Aurora College, una de las mejores escuelas privadas y universidades de Shanghái, entre una fabulosa congregación de profesores y estudiantes.
Así que tuvimos tiempo de sobra para debatir
las implicaciones de cómo las dos principales potencias de Eurasia (y potencias mundiales) están estableciendo los contornos de un nuevo futuro geopolítico para la mayor parte de la humanidad. Las excepciones serán los recalcitrantes excepcionalistas y los vasallos adictos a cometer suicidios políticos en serie.Todos recordamos la visita del presidente Xi a Rusia en 2023, cuando, al salir del Kremlin, codo con codo con Putin, expresó de forma muy concisa lo que ya llevaba tiempo puliendo:
«En este momento se están produciendo cambios que no habíamos visto en 100 años». Y entonces Xi y Putin coincidieron en que ahora
«somos nosotros quienes impulsamos juntos estos cambios».
El resultado práctico es la declaración conjunta de Pekín, de gran precisión, redactada por inconfundibles «civilizaciones con una historia milenaria».
Comentario: Es una cuestión espinosa, ya que ¿quién podría culpar a la gente que huye de las guerras? Pero, por otra parte, los países a los que acuden en masa también están sufriendo. No es de extrañar que Europa quiera frenar la oleada. Por supuesto, no iniciar guerras en los países de origen de los migrantes también sería de ayuda. Solo es una idea...