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Los medicamentos llamados estatinas son cada vez más cuestionados. En los últimos tiempos por su efecto "preventivo" de infartos de corazón. En personas con bajo riesgo cardiovascular global (RCV) una estatina no reduce la mortalidad por todas las causas ni la morbilidad (el número de personas que enferman) cardiovascular grave. Pero se recetan por millones para ello gracias que se convence a muchos médicos con datos manipulados.

Un monográfico del Butlletí groc, una publicación del Instituto Catalán de Farmacología de gran calidad e independiente que viene titulada Estatinas ¿nos pasamos de la raya?, cuenta que el efecto preventivo de las estatinas no depende de las concentraciones de colesterol o de colesterol LDL (el llamado "malo"), sino del riesgo cardiovascular (RCV) global de cada paciente: cuanto más elevado es el RCV, más favorable es la relación beneficio/riesgo de la estatina.

Pero las sociedades científicas y colegios de profesionales en torno a la cardiología y el corazón han publicado nuevas guías de actuación frente al colesterol y las instituciones sanitarias han comenzado a revisar sus protocolos de actuación y recomendaciones.

Las estatinas, en lugares como Catalunya, son el segundo grupo de fármacos más recetados y de cumplirse las sugerencias anteriores más personas serían susceptibles de tomar estatinas.

El calculador de RCV más ajustado a la población de Cataluña es el del REGICOR. Hay tendencias positivas como que para decidir si hay que prescribir una estatina, se abandone el criterio de la cifra de colesterol en sangre y recomiende basarse en el citado RCV global de cada paciente. Sin embargo, se sigue recomendando prescribir una estatina cuando el RCV a 10 años es de 5% o más y esto amplía considerablemente la población diana que teóricamente debe recibir tratamiento.

Hay que tener en cuenta que en personas de bajo riesgo se debería tratar a 1.111 pacientes durante cinco años para evitar una muerte. Nos cuentan los profesionales del Butlletí que en conjunto, los grandes ensayos clínicos con estatinas fueron realizados en poblaciones seleccionadas y no representativas de los pacientes habituales. Esto explica que la incidencia de efectos indeseados haya sido más alta en estudios observacionales (en ellos no hay investigación sino que se observa qué sucede en la población) que en ensayos clínicos.

Es decir, los análisis de estos fármacos, hechos por los laboratorios, están sesgados en origen, manipulados para encontrar los resultados que interesan económicamente a los fabricantes de estatinas.

Lo demás viene después. Sociedades científicas (¿más bien industriales ¿no?) financiadas por esos laboratorios hacen guías en las que recomiendan recetar cada vez más estatinas. A continuación, diversasinstituciones sanitarias "oficializan" o avalan el contenido de esas guías con sus recomendaciones. Finalmente médicos que usan esas herramientas y que suelen ser visitados por los comerciales de los laboratorios productores de estos fármacos, acaban ampliando el mercado de recetas de estatinas.

Sólo en Cataluña hay unas 150.000 personas con riesgo cardiovascular a 10 años de más de 15% y unas 400.000 personas con RCV a 10 años de 10 a 15%. Como ejemplo, hay 800.000 personas que reciben tratamiento crónico con una estatina. Es decir, ya hay más gente tratada que la que proponen las nuevas y controvertidas recomendaciones.

Los daños provocados por estos medicamentos se los "come" la población -la que acepta entrar en ese macabro juego-.