OF THE
TIMES


Esta continuación de nuestro informe anterior, Houston, tenemos un problema, identifica una nueva y muy preocupante señal: el exceso de mortalidad infantil y juvenil en aquellos que no contrajeron la Covid-19 ni recibieron la vacuna, pero cuyos padres estuvieron expuestos previamente al ARNm. Las pruebas apuntan a dos riesgos que se han pasado por alto: los efectos teratogénicos transmitidos en el útero y los efectos epigenéticos transgeneracionales transmitidos a través de la biología germinal, que juntos constituyen una advertencia de consecuencias históricas para las generaciones aún por nacer.Volvemos a invocar la ya inmortal frase de la tripulación del Apolo 13, "Houston, tenemos un problema", como título temático de este artículo, que se presenta como una continuación directa de nuestro anterior informe de gran éxito, "Houston, tenemos un problema". Ese primer análisis supuso la primera identificación significativa de los efectos de morbilidad y mortalidad asociados a la vacuna de ARNm contra la Covid-19. Supuso un "disparo que se escuchó en todo el mundo", al revelar un exceso de mortalidad por causas naturales no relacionadas con la Covid-19 en múltiples categorías codificadas por la CIE documentadas en el Sistema Nacional de Estadísticas Vitales (NVSS). Al igual que la talidomida obligó en su día a la medicina a tener en cuenta el riesgo teratogénico, estos hallazgos subrayaron la necesidad ética de considerar los daños sistémicos que pueden afectar a toda la población y que solo pueden detectarse mediante un riguroso seguimiento epidemiológico.

Comentario: Es un trabajo interesante, pero parece que se les ha escapado lo más obvio: ¿Por qué no empezar por eliminar el exceso de azúcar en todas sus formas (carbohidratos y azúcares simples) de la dieta del paciente y luego supervisar los resultados? Oh, espera, ya se ha hecho: