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El número de provincias declaras en Estado de Excepción en Ecuador asciende hoy a siete, tras el decreto firmado por el presidente Rafael Correa para considerar en esa condición a la provincia de Azuay.

Esta medida permitirá el desembolso de 15 millones de dólares para cada uno de los territorios azotados por las riadas derivadas de las intensas lluvias en el país desde enero hasta la fecha, con saldo de unos 25 muertos.

El mandatario adoptó la decisión luego de las precipitaciones caídas en el cantón Cuenca, de Azuay, donde al menos 500 casas fueron afectadas por el temporal, varios centenares de personas resultaron damnificadas y dos fallecieron.

Correa y varios titulares explicaron a la prensa las alternativas para socorrer a los pobladores que perdieron sus viviendas, para lo cual se otorgará un bono de hasta 12 mil dólares por cada familia para la construcción de nuevos locales.

Los damnificados serán instalados en hostales u hoteles, con financiamiento de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos, al tiempo que se maneja un plan masivo e integral de reubicación de las familias radicadas en sectores de riesgo.

Solo en Cuenca existen 56 puntos en el cantón que son considerados como zonas peligrosas para el asentamiento poblacional, principalmente por deslizamientos de tierra, mientras en la provincia de Azuay se señalan 150 puntos de preocupación por la misma causa.

El mandatario declaró la víspera que el invierno de 2012 ha superado al del 2008, sin embargo el número de afectados es solo la cuarta parte de los registrados ese año debido a las obras de prevención impulsadas en el país.