La Luna
© detarot.com
La Luna, recibiendo las lágrimas de la superficie de la Tierra, de acuerdo al Tarot
Ha llegado el momento de retomar el Tema de Temas. Si no saben de lo que estoy hablando, les sugiero que lean mis últimos dos comentarios bajo el título genérico de "Un pastor muy ingenioso".

Mencionaba en uno de ellos que Gurdjieff decía que la raza humana era "comida para la Luna". ¿De qué estaba hablando ese hombre? Según explicó (y una explicación muy similar podemos encontrar en el libro Gnosis de Boris Mouravieff), la Luna es un planeta en germinación. Aún no ha nacido, y para hacerlo necesita alimentarse de una gran cantidad de "substancias finas" que emanan de la Tierra. Específicamente, estas substancias son proveídas por la vida orgánica, incluyendo la raza humana. De este modo, los eventos que ocurren sobre este planeta - guerras, pestes, catástrofes - proveen la energía necesaria para ese embrión cósmico que es la Luna. Más aún, dado que Gurdjieff creía que la mayoría de los seres humanos no poseen una verdadera Individualidad - un alma -, sino que tienen que "cristalizarla" por medio de grandes esfuerzos, al momento de la muerte, lo que queda del ser humano sin individualidad "gravita" inevitablemente hacia la Luna para alimentarla con lo que le queda de fuerza vital.

Ahora, ¿qué tan literalmente estaba hablando Gurdjieff? No lo sé. ¿Se refería en efecto a la Luna que percibimos con los ojos todas las noches? Tal vez. O tal vez no. En su libro alegórico Relatos de Belcebú a su Nieto, Gurdjieff señala que existe otra luna que los seres humanos son incapaces de ver por su ignorancia. Belcebú dice:
De estos dos fragmentos [desprendidos de la Tierra], el mayor fue llamado "Lunderperzo" y el menor "Anulios"; y los seres tri-cerebrales que después surgieron y fueron formados en este planeta también, al principio los llamaron por estos nombres; pero los seres de épocas posteriores los llamaron de diferentes modos en diferentes periodos, y en épocas más recientes el fragmento mayor es llamado Luna, pero el nombre del pequeño ha sido olvidado gradualmente.

En cuanto a los seres de ahí hoy en día, no sólo no tienen ningún nombre para este fragmento pequeño, sino que ni siquiera sospechan su existencia. [...]

Los seres contemporáneos tri-cerebrales de este peculiar planeta no saben acerca de este fragmento de su planeta, principalmente porque es comparativamente más pequeño en tamaño y la distancia del lugar de su movimiento lo hacen bastante invisible a su vista, y también porque ninguna "abuela" les dijo jamás que alguna vez tal pequeño satélite era conocido.

Y si alguno de ellos por casualidad lo viera a través de sus buenos, pero sin embargo infantiles, juguetes llamados telescopios, no le prestaría atención alguna, confundiéndolo simplemente con un gran aerolito. [...]
El asunto de si la Luna tiene un acompañante desconocido, y cómo se relaciona éste con el predador, se volverá más interesante a continuación, una vez que hayamos leído a Mark Hedsel.

Otras entregas:

Un pastor muy ingenioso
Un pastor muy ingenioso II - El predador