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Nuevas investigaciones determinaron que en el planeta que se encuentra más cercano al sol hay varios depósitos de hielo. La NASA también informó que en otros plantas inferiores existen depósitos de agua.


"Los nuevos datos indican que el hielo de agua en las regiones polares de Mercurio, si se extendiera sobre una superficie del tamaño del Distrito de Columbia, tendría más de 3,2 km de espesor", dijo David Lawrence, uno de los investigadores que forma parte de la misión de la NASA que estudia Mercurio.

Aunque gran parte de Mercurio está hirviendo, su eje de rotación es casi paralelo al Sol, lo que significa que los polos del planeta nunca son golpeados por los rayos solares.

Los científicos mantuvieron durante largo tiempo la hipótesis de que estos polos podían albergar agua congelada y otros materiales interesantes. En 1991, esta teoría tuvo un fuerte impulso cuando un poderoso telescopio en Puerto Rico detectó "manchas brillantes" en los polos, a menudo en lugares donde una misión de la década de 1970 había encontrado cráteres de grandes impactos.

Por primera vez, nuevos datos de la nave espacial Messenger, que aterrizó en Mercurio en el año 2011, permite obtener un modelo detallado de lo que está pasando en los misteriosos polos del planeta.

Imágenes del Messenger confirmaron que las manchas brillantes están en zonas más frías y sombrías, lo que coincide con la teoría de que podrían ser zonas de hielo.

El espectrómetro de neutrones de la nave espacial también analizó concentraciones de hidrógeno para determinar la presencia de agua, que es una molécula compuesta por hidrógeno y oxígeno.

En los puntos más fríos, el agua estaba sobre la superficie, pero en zonas levemente más calurosas, donde el hielo se podría haber derretido, el agua estaba cubierta de un material oscuro con una menor concentración de hidrógeno.

Los investigadores dijeron que este material oscuro podría ser, de hecho, la clave para explicar cómo el agua llegó a ese lugar en primera instancia.

El material oscuro, que sirve como aislante, es probablemente una mezcla de componentes orgánicos complejos, que llegaron a Mercurio por el impacto de cometas y asteroides, explicó David Paige, otro investigador del proyecto.

Esos cometas y asteroides fueron "los mismos objetos que probablemente llevaron agua al planeta más interior" del sistema solar, agregó.