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La multinacional de la alimentación Monsanto ha triplicado sus ganancias en el primer trimestre fiscal, principalmente por las ventas en América Latina de su maíz genéticamente modificado.

La firma, que ha recibido severas críticas en diferentes países por sus políticas de producción, indicó que en 2013 tendrá mayores ganancias que el año anterior, lo que hizo subir sus acciones un 4% antes de la apertura de los mercados, reseñó AP.

Las ventas de la compañía crecieron un 21%, equivalente a 2.900 millones de dólares en el trimestre.

A esto se suma que ganó 339 millones de dólares, 63 centavos por acción, en el trimestre fiscal concluido el 30 de noviembre, frente a 126 millones, 23 centavos por acción, en el mismo trimestre de 2012.

Las ventas en la mayor filial de la empresa, que comercializa semillas y genomas, aumentaron un 27% a 1.100 millones de dólares debido a la demanda desde Brasil y Argentina.

Las semillas de Monsanto de soya y maíz han sido genéticamente modificadas para producir más y, supuestamente, repeler insectos.

Fundada en 1901 en Estados Unidos, la compañía ha sido acusada en diferentes oportunidades por organizaciones ecologistas, como Green Peace, por la contaminación generada por las semilla transgénicas.

A esto se suma que en la década del 60, junto a empresas como Dow Chemical y Diamond Shamrock, Monsanto fue contratada por el gobierno de Estados Unidos para producir un herbicida llamado agente naranja utilizado por las tropas norteamericanas en la invasión a Vietnam, con el objetivo de destruir las cosechas de los pobladores.

En 2005, la compañía tuvo que pagar una multa de 1.500.000 dólares por sobornar a un funcionario indonesio, para evitar la evaluación del impacto ambiental sobre su algodón genéticamente modificado.

En el año 2007, la firma fue multada por anunciar que su herbicida Roundup era biodegradable y no tóxico para los animales domésticos y los niños, algo que era falso.

Este herbicida está compuesto por glifosato, producto altamente persistente en el suelo, por lo que en ningún caso debió ser considerado como biodegradable.