Sepulcro de Xaltocan
© Universidad de Georgia
El antropólogo Christopher Morehart en las exavaciones de Xaltocan, México.
Excavaciones de un sepulcro milenario descubierto en 2007 en Xaltocan, México, reveló 180 cráneos de personas decapitadas, una de las concentraciones más grandes de este tipo de práctica.

Según el antropólogo Christopher Morehart de la Universidad Estatal de Georgia, Estados Unidos, descubridor del sitio arqueológico en 2007, se trata de sacrificios realizados entre los años 660 y 890, época del período epiclásico que corresponde al colapso de Teotihuacán y el ascenso de los aztecas, según su comunicado.

"Estamos en fase de limpieza, curaduría y catalogación", informa a su vez la antropóloga física, Abigail Meza de la Universidad Nacional Autónoma de México.

"La clasificación primaria de unos 60 cráneos nos indica que la mayoría son sujetos adultos, masculinos, algunos presentan deformación y mutilación dentaria, y en cuanto a sus condiciones de salud observamos patrones de desgaste dental e infecciones periodontales", agrega la especialista, según Diario de México.

La antropóloga mexicana asegura que esta colocación masiva de cráneos es un evento único de Mesoamérica, pero aún deberán confirmar si fueron puestos todos al mismo tiempo.

Otras observaciones revelaron que la técnica usada en estas decapitaciones eran en la primera y segunda cervical, "es decir pegada a la nuca", dice Abigail Meza, mientras que en los sacrificios humanos realizados en Teotihuacán se decapitaba entre las tercera y cuarta vértebra cervical.

Hallazgo

El investigador, Christopher Morehart, mientras paseaba con su esposa en el invierno 2007 por el lago Xaltocan, donde estaba estudiando la agricultura antigua y como las personas interactuaban con su ambiente, realizó los hallazgos al escarbar la tierra.

Excavando sobre la superficie se encontraron restos de rituales y fragmentos de hueso. Al profundizar más dio con el primer trozo frontal de un cráneo.

"Mi pequeño y simple estudio agrícola pasó a ser un estudio más complejo", cuenta Morehart.

El antropólogo continuó investigando el lugar con la colaboración de National Geographic y logró excavar inicialmente 31 cráneos con "pruebas" evidentes de que fueron decapitados.

Junto a los restos se encontraron cifras similares de objetos rituales relacionados a una de las divinidades de la época, Tláloc, relacionado a las aguas de lluvias.

En el lugar se encontró restos de combustión de incienso que tenía grandes cantidades de polen de flores. Además de la comprobación de que las personas continuaron haciendo rituales en el lugar luego del período de los restos óseos encontrados, considerando quizás el puesto como lugar sagrado.

Probablemente las personas que poblaron más tarde el lugar, las cuales desarrollaron nuevos sistemas agrícolas en la región no continuaron con los sacrificios humanos pero sí siguieron con rituales, incluso directamente sobre un canal, destaca Morehart. Él advierte además que incluso hoy el puesto es un lugar ritual.