© Desconocido
En el marco de la llamada operación "Pilar Defensivo" Israel lanzó una nueva operación represiva contra Gaza, que entra hoy en su tercer día. La aritmética es simple, según la cúpula de Tel Aviv: Si Israel no termina rápidamente con Hamás y sus cohetes que ya aterrorizan a los pueblos y ciudades fronterizas israelíes, su supremacía de potencia militar de primera línea en Medio Oriente ingresará en otro proceso de desgaste y de pérdida de credibilidad internacional como ya sucedió en Líbano en el 2006 .

La cúpula israelí gastó mucha pólvora verbal para anunciar públicamente el exterminio de raíz del "terrorismo" de Hamás y la falta de resultados la convierte en víctima de sus propias palabras. El holocausto palestino sólo sirvió hasta ahora para demostrar a un mundo indiferente ante la brutalidad militar de la potencia imperial regional que hizo del Holocausto la leyenda de su propia victimización histórica.

La demolición de Gaza (como ayer sucedió con Líbano) sólo sirvió hasta ahora para regar con la sangre, la muerte y la mutilación de miles de palestinos.

Napoleón decía que las bayonetas sirven para cualquier cosa, menos para sentarse encima de ellas. Israel claramente, y después de agotar sin éxito diversas estrategias para dividir y derrotar a Hamás, optó por sentarse nuevamente encima de los bombardeos quebrando toda la lógica política de la acción militar.

En Gaza se combinan y retroalimentan dos factores: El fracaso histórico de Israel para destruir la infraestructura operacional de Hamás es directamente proporcional a la fortificación del mando político militar de la organización islámica que opera en la clandestinidad.

Egipto abrió el viernes una pequeña ventana a la diplomacia de emergencia en la Franja de Gaza, aunque las esperanzas de un breve alto el fuego mientras su primer ministro se encontraba dentro del enclave para hablar con los líderes del grupo palestino Hamas, se desvanecieron inmediatamente.

El primer ministro egipcio, Hisham Kandil, llegó a Gaza el viernes para expresar su solidaridad con el pueblo palestino, después de dos días de incesantes ataques de aviones de guerra israelíes resueltos a frenar los asaltos con cohetes lanzados por militantes hacia el Estado de Israel.

Sin embargo, cohetes disparados desde Gaza golpearon varios sitios en el sur israelí y la fuerza aérea del país respondió con un ataque a la casa del comandante de Hamas en el sur del enclave palestino, según una fuente del grupo islamista.

© Desconocido
Los muertos incluyen 21 palestinos, ocho militantes y 13 civiles, entre ellos siete niños y una mujer embarazada. Un cohete de Hamás mató a tres civiles israelíes en una ciudad al norte de Gaza.

El Ejército israelí negó con firmeza haber perpetrado algún ataque a partir del momento en que Kandil llegó a Gaza y acusó a Hamás de violar la tregua de tres horas. "Israel no ha lanzado ataques en Gaza en las últimas dos horas", dijo un portavoz.

"Incluso pese a que 50 proyectiles han caído en Israel en las últimas dos horas, decidimos no atacar Gaza debido a la visita del primer ministro egipcio. Hamás miente", afirmó el Ejército en un mensaje por Twitter.

Por su parte, Kandil dijo que Egipto no ahorraría esfuerzos en "detener la agresión e implementar una tregua".

El líder egipcio visitó un hospital de Gaza donde vio el cuerpo ensangrentado de un niño. Dejó el territorio luego de reunirse con la máxima autoridad de Hamás, Ismail Haniyeh, primer ministro del enclave palestino.

En la ultima operación militar, una campaña de tres semanas de bombardeos y una invasión por tierra de Israel en el período entre Navidad y Año Nuevo de 2008-2009, murieron más de 1.400 palestinos, la mayoría civiles, y 13 israelíes.

"Si Hamás dice que entiende el mensaje y se compromete a un alto el fuego largo, a través de los egipcios o cualquier otra persona, esto es lo que queremos. Queremos tranquilidad en el sur y una disuasión más fuerte", dijo el vice primer ministro israelí, Moshe Yaalon.

Al mismo tiempo, hubo señales de posibles preparativos para una invasión por tierra en Gaza. En los ataques antes del amanecer, aviones de combate bombardearon el campo abierto junto a la zona fronteriza con Israel, en lo que podría ser una etapa de ablandamiento para despejar el camino para los tanques.

De momento en que decidió una nueva operación en Gaza, Israel comienza a padecer una lógica inexorable de la acción militar : Si una guerra se extiende, el tiempo termina favoreciendo al más débil. De nuevo, como en Líbano la extensión de los bombardeos puede desgastar y dividir al mando israelí y generar oleadas de críticas internas, tanto en la sociedad como en los sectores del poder político israelí.

Como siempre EEUU y las potencias imperiales (como el Chapulín Colorado) van al rescate de su socio regional y buscan contra-reloj la brújula que parece haber perdido Israel: El "cese" el fuego que justifique un repliegue "honroso" antes de que un nuevo pantano en Gaza se trague lo que queda de la supremacía militar del ejército israelí.

Lograda esa instancia (y como ya pasó en Líbano) el eje imperial USA-UE intentará nuevas "fórmulas diplomáticas" para aislar y "desarmar" a Hamás en el Consejo de Seguridad. Opciones siempre en danza: instalar una fuerza de seguridad internacional para "pacificar" la región, explotar la debilidad económica y militar de Hamás (cuya infraestructura administrativa es precaria) tentando a sus jefes con propuestas económicas a cambio del compromiso del desmantelamiento de las plataformas de lanzamientos de misiles.

La estrategia y los objetivos militares que guiaron la operación "Pilar Defensivo" puede dar manotazos de ahogado, si no se la sustituye inmediatamente por un Plan B diplomático que salve a Israel de otra hoguera y recomience un nuevo proceso "por otras vías". Si Israel vuelve a ingresar en una invasión terrestre, el reloj y los muertos de Gaza van a ser los protagonistas fundamentales de su destino.

Gaza, como siempre, está amenazada por dos tipos de muerte: Los misiles israelíes y la catástrofe humanitaria. Para el millón y medio de palestinos del campo de concentración la muerte llega del cielo, de la tierra y de las fronteras criminalmente cerradas por el bloqueo de Israel.

La Franja es un cementerio ignorado por el resto del mundo (incluido los países árabes) y si las tropas israelíes ingresan nuevamente corren el riesgo de quedar sepultadas en él. Y para el Estado de Israel y los líderes que lanzaron la nueva operación represiva fracasar no significa necesariamente la derrota militar o la baja de sus soldados, sino quedarse entrampados en la ratonera sin cumplir con sus objetivos de máxima: Destruir las lanzaderas de cohetes y misiles, apresar o matar a la cúpula de Hamás, y luego operar (unilateralmente o con EEUU un "cese el fuego" que le permita un retiro "honroso y victorioso del cementerio).

Estratégicamente, y desde el plano de la acción psicológica, a Hamás ya ni siquiera le hace falta combatir: Sólo le basta con seguir invisible y extender lo más posible su desaparición de todos los lugares que solía frecuentar.

Israel esta a punto de ingresar de nuevo en la ratonera: Y ahora pelea más que nada contra la agujas del reloj. Una ironía que sigue marcando su destino invasor en Gaza.