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El volcán ecuatoriano Tungurahua, en erupción desde octubre de 1999, continuaba el viernes emitiendo lava, bramidos y cañonazos en el marco de su reactivación desde el 12 de diciembre, por lo que hay alerta naranja para las zonas de mayor riesgo, según el Instituto Geofísico.

"Durante la noche de ayer y madrugada de hoy se pudo observar la salida de bloques incandescentes y fuentes de lava que ascendían aproximadamente 200 metros sobre el nivel del cráter e impactaban la parte superior del cono volcánico, rodando menos de 500 metros", reportó el organismo en su más reciente informe.

El comunicado añadió que también se detectaron ruidos y bramidos esporádicos de intensidad leve y cañonazos de nivel moderado relacionados con explosiones que fueron percibidos en los alrededores del macizo, ubicado a 135 km al sur de Quito y de 5.029 metros de altura.

La reactivación del Tungurahua ("garganta de fuego" en lengua quichua) obligó a las autoridades el pasado domingo a subir de amarilla a naranja (previa a la roja, de máxima peligrosidad) la alerta para varias poblaciones asentadas en las faldas del coloso, en las que se ha registrado la caída de ceniza.

El proceso eruptivo tuvo su mayor pico en 2006, en que dejó seis personas muertas en una aldea de la provincia de Chimborazo que fue arrasada por el brusco descenso de material incandescente.

En 1999, los habitantes del valle de Baños (a 1.826 metros de altura y al pie del Tungurahua) fueron evacuados a la fuerza al entrar en erupción el macizo, denominado también como "el gigante negro" y que hasta entonces era considerado el más fácil de escalar en Ecuador.

La población de Baños, con 18.000 habitantes y para la que impera la alarma amarilla, pudo regresar entonces a sus casas un año después.

Esa localidad -una de las puertas de la sierra andina hacia la selva de Amazonia- recibe de promedio un millón de turistas al año, 40% de los cuales son extranjeros, de acuerdo con autoridades locales.