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Una característica distintiva de la inteligencia humana es la capacidad de adaptarse, de manera eficiente, a entornos cambiantes e indefinidos. En tales ambientes, el comportamiento de adaptación eficiente requiere considerar múltiples estrategias de comportamiento alternativos, ajustarlos y, posiblemente, inventar otros nuevos.

En estos razonamientos, el aprendizaje, y la capacidad creativa, participan los lóbulos frontales -que están especialmente desarrollados en los seres humanos, en comparación con otros primates. Sin embargo, la forma en que la función frontal decide crear nuevas estrategias sigue siendo, en gran parte, desconocida.

En un nuevo estudio, publicado en 'PLoS Biology', Anne Collins y Etienne Koechlin -de la Escuela Normal Superior, y el Instituto Nacional de la Salud y la Investigación Médica, en Francia- han examinado la función del lóbulo frontal humano, mediante experimentos de comportamiento y modelos computacionales de toma de decisiones. Así, los investigadores descubrieron que la función frontal humana controla, al mismo tiempo, no más de tres o cuatro estrategias, pero favorece la creatividad -es decir, la exploración y creación de nuevas estrategias.

Durante el estudio, los investigadores pidieron a un centenar de participantes que averiguaran un código de 3 dígitos, mediante un método de ensayo y error, en virtud de una variedad de condiciones. A continuación, desarrollaron un modelo computacional que predijo las respuestas producidas por los participantes, que reveló que los participantes tomaron sus decisiones siguiendo hasta tres estrategias de comportamiento distintas: asociando dígitos de forma flexible, mediante respuestas motoras y esperando estímulos auditivos.

"Este es un resultado notable, ya que el número de códigos correctos varió entre diferentes sesiones, lo cual sugiere que este límite de capacidad es un obstáculo difícil para la cognición humana", afirma Koechlin. En consonancia, el rendimiento fue significativamente mejor en las sesiones que incluían no más de tres códigos repetidos.

Por otra parte, los investigadores observaron que el patrón de respuestas de los participantes derivó de un sistema de decisión que favorece fuertemente la exploración de nuevas estrategias de conducta: "los resultados proporcionan evidencia de que el sistema ejecutivo favorece la creatividad humana, para compensar su limitada capacidad de control", explica Koechlin, quien agrega que "curiosamente, esta capacidad para regular la creatividad varió entre los participantes, lo cual explica las variaciones individuales en diferentes actuaciones". El investigador concluye que "este estudio también puede ayudar a entender los fundamentos biológicos de las diferencias personales en la toma de decisiones y la conducta adaptativa".