ínsula anterior
© UCLA
Estudio de la Universidad de Ucla revea que adultos mayores muestran poca actividad en la ínsula anterior, parte del cerebro (derecho), a diferencia de los más jóvenes ( cerebro izquierdo), cuando están analizando el rostro de una persona.
Un nuevo estudio de la Universidad de California (UCLA) señala que una zona particular del cerebro, la ínsula anterior, influye en la capacidad de discernir si una persona es sincera o trata de engañarnos, según el informe publicado en diciembre.

Preocupados del por qué las personas mayores son tan vulnerables de convertirse en víctimas de fraude, los investigadores de la UCLA observaron cómo reaccionan estas personas al enfrentarse a rostros confiables y poco confiables.

Descubrieron que la región del cerebro, conocida como 'ínsula anterior', es menos activa en los adultos mayores cuando están observando y analizando a una persona. La ínsula anterior está vinculada además al disgusto.

La psicóloga de UCLA Shelley E. Taylor señala que los adultos son especialmente vulnerables a las solicitudes que le realizan a nivel personal y su menor sensibilidad en esta zona del cerebro podría ser la base de esta vulnerabilidad.

Destacó que la desmedida confianza de estos adultos trae graves consecuencias económicas para los afectados, y cita a modo de referencia pérdidas económicas, que oscilan en 2,9 mil millones de euros para los afectados en Estados Unidos en 2010.

El equipo de Taylor publicó en la revista PNAS dos nuevos estudios. En el primero se les mostraron a 119 adultos de edad entre 55 y 84 años, y 24 adultos más jóvenes, 30 fotografías de rostros con características típicas de menos y más confiabilidad.

La mayoría de los adultos jóvenes reaccionaron a las caras menos confiables, mientras que los adultos más viejos no lo hicieron. Taylor explicó que "perdieron las señales faciales que son bastante fáciles de distinguir".

Mientras los adultos observaban los rostros, otro equipo evaluó mediante resonancia magnética funcional cómo se estaba comportando el cerebro en su interior. En este segundo estudio participaron 44 personas, 23 de ellos adultos mayores y 21 más jóvenes.

Los más jóvenes mostraron una clara activación de la ínsula anterior cuando estaban haciendo las calificaciones de las caras y especialmente al ver a los rostros de poca confianza. En contraste, dice el informe, los adultos de edad avanzada mostraron muy poca activación anterior durante estas actividades.

"Queríamos saber si hay diferencias en cómo el cerebro reacciona a estos rostros, y la respuesta es sí, hay", dijo Taylor.

Para la psicóloga estos resultados indican, que cuando los adultos mayores no reciben una señal temprana fuerte de la ínsula anterior, es una alerta de que sus cerebros no les están diciendo "tener cuidado".

"No es que los adultos más jóvenes son mejores en finanzas o para juzgar si una inversión es buena, sino que son mejores para discernir si una persona es potencialmente digna de confianza cuando las señales se comunican visualmente", dijo.

Para Taylor y la coautora, Elizabeth Castillo, la ínsula anterior juega el papel de decirnos "algo no está bien aquí". Una de sus funciones sería el "sentir las sensaciones corporales e interpretar estos estados viscerales para el cerebro", dijo Castillo, y "vemos que esta respuesta carece en los adultos mayores".

Los psicólogos recomiendan a los adultos de mayor edad tomar más conciencia al escuchar a los vendedores que tratan de embaucarlos con inversiones fraudulentas. Es una edad en que las personas mayores y más solitarias, que viven cómodamente de sus pensiones, son también más vulnerables.