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El Gobierno de Tailandia ha anunciado este viernes que no retrocede en su decisión de expulsar a los 401 musulmanes rohingyas encontrados de su territorio durante los próximos días.

Un equipo conjunto formado por policías, agentes de inmigración y soldados realizó el jueves una operación en una plantación de heveas de Padang Besar, en la provincia sureña de Songkhla, muy cercana a Malasia y descubrió 401 rohingyas, entre ellos 378 hombres, 11 mujeres y 12 niños.

Este grupo de refugiados había permanecido en el terreno de manera ilegal y a escondidas durante tres meses, mientras esperaban ser transferidos a un tercer país para huir de la persecución y violencia que se vive en la zona oeste de Myanmar.

La policía tailandesa reclamó una orden de detención por tráfico de personas y alojamiento de ilegales contra el dueño de la plantación, aseguró el teniente coronel Katika Jitbanjong, de la policía de Padang Besar.

Cabe señalar que durante los últimos dos años, numerosos musulmanes de la etnia rohingya han tratado de huir a través de barcos debido a la represión sistemática ejercida por el Gobierno birmano.

Los musulmanes de Myanmar no son reconocidos como una minoría por el Gobierno central y carecen de derechos civiles, pues, las autoridades alegan que los Rohingya no son nativos y los considera inmigrantes ilegales, a pesar de que han vivido durante generaciones en este país.