© UCLA
Macrófagos infectados con la bacteria de la lepra, M. leprae, in vitro. El núcleo aparece en azul.
Se ha comprobado en un nuevo estudio que ciertas bacterias muy hábiles, incluyendo la clase que causa la tuberculosis, son capaces de hacerse pasar por virus cuando infectan a una persona. Esta estrategia les permite engañar al sistema inmunitario, que en otras circunstancias les rechazaría. De ese modo, logran esconderse, sin mayores dificultades, dentro de nuestras células. Lo descubierto en la investigación también podría ayudar a explicar cómo la gripe y otras infecciones virales nos hacen más susceptibles a posteriores infecciones bacterianas, como por ejemplo una neumonía.

El estudio es particularmente relevante para la tuberculosis, la cual mata cada año a 1,4 millones de personas en todo el mundo.

La protección que nos proporciona nuestro sistema inmunitario contra las enfermedades e infecciones causadas por bacterias depende de la decisiva respuesta de las células T (glóbulos blancos que desempeñan un papel fundamental en la lucha contra las infecciones) y en particular de la liberación de una proteína llamada interferón gamma. La interferón gamma utiliza la Vitamina D para poner células en estado de alerta y que ataquen a las bacterias invasoras.

El equipo de Robert L. Modlin y Rosane M. B. Teles, de la Escuela David Geffen de Medicina, adscrita a la UCLA (la Universidad de California en Los Ángeles), encontró que ciertas bacterias pueden hacerse pasar por virus, y lograr engañar al sistema inmunitario, llevándole a lanzar un ataque con una proteína diferente, la interferón beta, que está diseñada para combatir virus, pero no bacterias. La interferón beta no sólo es ineficaz contra las bacterias, sino que también puede bloquear la acción de la interferón gamma, favoreciendo a las bacterias también de esta manera.

Además, si un virus verdadero infecta al cuerpo, provocando por tanto la liberación de interferón beta, y ello coincide del modo idóneo con el inicio de una invasión bacteriana, la infección vírica desvía la atención de la reacción inmunitaria, evitándose así un ataque contra el invasor bacteriano. Los investigadores creen que esto podría explicar por qué la gripe o influenza puede conducir a una infección bacteriana más grave, como por ejemplo una neumonía; mientras el sistema inmunitario dedica toda su atención a combatir la invasión viral, las bacterias campan a sus anchas.