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Según la Agencia Internacional de la Energía, órgano de la OCDE, los bombardeos de la coalición estadounidense contra el Emirato Islámico han logrado paralizar el saqueo del petróleo iraquí pero no han tenido efectos sobre el robo de petróleo sirio.

En su informe anual, la Agencia Internacional de la Energía afirma que el 15 de agosto de 2014 el Emirato Islámico comercializaba diariamente 70 000 barriles de petróleo (10 000 barriles provenientes de Siria y 60 000 de petróleo iraquí) y ahora sólo está vendiendo 20 000 barriles diarios (unos 10 000 barriles de cada uno de esos dos país).

Según la Agencia, el petróleo robado pasaba principalmente por el oleoducto que conecta la región iraquí de Dura con el puerto turco de Ceyhan y también se utilizaban camiones para trasladar el crudo desde el campo petrolífero iraquí de Ajeel hacia el Kurdistán iraquí. También según la Agencia, la cantidad de camiones, que anteriormente se elevaba a 120 camiones diarios, ha caído a sólo 10 camiones al día.

La campaña de bombardeos de la coalición estadounidense se inició al terminar la limpieza étnica en la zona sunnita de Irak y con el comienzo de una limpieza similar en Siria.

Pero los bombardeos de la coalición nunca han estado dirigidos contra los intereses estratégicos del Emirato Islámico ni han tenido verdaderas consecuencias sobre el equilibrio de fuerzas en el terreno, lo cual demuestra que el objetivo de los bombardeos no era impedir la limpieza étnica sino defender los intereses petroleros de Occidente en Irak.

En Siria, los bombardeos de la coalición no han reducido la cantidad de petróleo robado por el Emirato Islámico sino que se han limitado a privarlo de la gasolina, producto del proceso de refinamiento del crudo.