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Ayer jueves, se conoció la noticia de la muerte de un hombre de 41 años a raíz de un cáncer causado por la transmisión de células cancerosas de un parásito común, que se adhiere a las paredes del intestino delgado en contextos poco salubres, como la ingesta de vegetales mal lavados.

Así lo confirmó un artículo científico publicado en la revista New England Journal of Medicine, entre cuyos autores aparecen cuatro médicos de la Clínica Universitaria Bolivariana de Medellín: Alicia Hidrón, Lucy Diazgranados, Alejandro Vélez y Carlos Agudelo.

Este último, infectólogo, fue quien recibió en enero del 2013 al paciente. Se trataba de un hombre infectado por VIH que había abandonado los medicamentos antirretrovirales, estaba bajo de defensas y tenía fiebre y síntomas respiratorios generalizados.

Durante el diagnóstico, los médicos hallaron que el paciente tenía lesiones similares a las del cáncer en pulmones, hígado y ganglios, y se expandían rápidamente por el cuerpo.

No obstante, algo desconcertó al personal médico y científico de la clínica: se trataba de células de origen indeterminado y 10 veces más pequeñas que las humanas. "Parecía un asunto de aliens", recuerda Carlos, para quien el dilema científico fue primero un reto y luego, frente a la falta de respuestas y el progreso de la enfermedad, se convirtió en "algo difícil".

Los médicos solicitaron ayuda de centros de investigación en Medellín, Bogotá, México, Australia, España y Estados Unidos. La incertidumbre se mantuvo hasta mayo, tres días después de la muerte del paciente por la combinación de una falla renal y la toxicidad que le provocaron los medicamentos a un cuerpo bajo en defensas.

Ese mes, un equipo del Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés), en Atlanta, entregó una respuesta preliminar. Las células del paciente contenían ADN del Hymenolepis nana, un parásito que mide entre dos y cuatro centímetros de largo y que se adhiere a las paredes del intestino delgado e infecta a unas 75 millones de personas en el planeta, sobre todo en países en desarrollo.

Los expertos del CDC y los médicos colombianos continuaron la investigación, que se cerró hace seis meses y se publicó esta semana con los siguientes resultados: se trata del primer caso estudiado en el que las células de un parásito actúan como cancerosas en humanos y destruyen sus tejidos. "Esta es la primera vez que vemos las células del cáncer de parásitos derivados de la difusión dentro de un individuo", anota un comunicado de la publicación internacional.

Según la New England Journal of Medicine, la hipótesis del CDC apunta a que el paciente pudo haber ingerido huevos microscópicos de tenia (el parásito), más probables en alimentos contaminados por excrementos de ratón, o por insectos que tuvieron contacto con heces humanas.

Por la fragilidad del sistema inmune del hombre de 41 años, continúa el artículo científico, las tenias se multiplicaron rápidamente dentro de su tracto gastrointestinal y las células invadieron otras partes de su organismo.

Lo que no es claro es si las células de los huevos tenían características cancerígenas antes de entrar al cuerpo del hombre o si generaron algún tipo de interacción entre la tenia y el cuerpo. Tampoco hay certeza sobre si combatir este tipo de cáncer con quimioterapia o con fármacos antiparásitos.

Carlos Agudelo anota que esta investigación no debe generar alarma en la población. "Se trata de un caso absolutamente excepcional. El paciente estaba en unas condiciones particulares de baja inmunidad que pudieron propiciar la transmisión de las células cancerígenas", añadió.

Entre tanto, Iván Vélez, director del Programa de Estudio y Control de Enfermedades Tropicales (Pecet), califica de "meritoria" la pesquisa de los médicos de la Bolivariana. "Cualquier otro se pudo conformar con que el paciente falleció por VIH, pero ellos persistieron", dijo.