En un experimento paralelo, se demostró que los ratones cuyas neuronas fueron modificadas para hacerlos insensibles a las hormonas del embarazo no mostraron ningún sentimiento maternal.
Embarazo
© JGI/Jamie Grill / Gettyimages.ru
El Instituto Francis Crick (Reino Unido) informó este jueves que un grupo de investigadores descubrió que las hormonas del embarazo tienen la capacidad de influir sobre una pequeña población de neuronas del cerebro de ratones hembras para activar el comportamiento parental, incluso antes de dar a luz.

Es conocido que la maternidad conduce a cambios de comportamiento en muchas especies, como rutinas de alimentación alteradas y niveles de agresividad. A pesar de que se tiene documentado que estos ajustes conductuales ocurren durante el embarazo, se desconocía cómo algunas hormonas modificaban los circuitos neuronales para desencadenar el instinto maternal.

En una nueva investigación, publicada en la revista Science, se reportó que los ratones hembra mostraban un mayor comportamiento parental en las últimas etapas del embarazo, por lo que se demostró que la exposición a las crías no era necesaria para que tuviera lugar este cambio de conducta.

Las hormonas del embarazo inducen al sentimiento maternal

Este hallazgo se conoció después que se identificó que el estrógeno y la progesterona actúan directamente sobre una población de células nerviosas ubicadas en una región del hipotálamo conocida como área preóptica media (APM), que está asociada a la crianza de los vástagos.

Según explicaron los científicos, los registros cerebrales mostraron que el estrógeno reducía la actividad basal de estas neuronas, pero las hacía más excitables en respuesta a las señales entrantes. Mientras que la progesterona reconfiguraba sus entradas, ocasionando la formación de sinapsis (comunicación neuronal), de modo que estas neuronas estaban conectadas con otras partes del cerebro, por lo que los cambios de comportamiento parecían ser permanentes.


En una parte del estudio se emplearon ratones cuyas neuronas fueron modificadas para que fueran insensibles a los efectos de las hormonas del embarazo. Se observó que los roedores no mostraron ningún sentimiento maternal, incluso después del parto, lo que hizo pensar a los especialistas que hay un período crítico en el embarazo en el que estas hormonas actúan sobre las neuronas.

"Creemos que estos cambios, a menudo denominados 'cerebro del bebé', provocan un cambio de prioridad: los ratones vírgenes se centran en el apareamiento, por lo que no necesitan responder a las crías de otras hembras, mientras que las madres deben cumplir un comportamiento parental sólido para asegurar la supervivencia del cachorro", indicó el científico Jonny Kohl. Estos resultados permitieron demostrar que las hormonas del embarazo "reconectan" el cerebro de los roedores para prepararlos para la maternidad.

Por su parte, la investigadora Rachida Ammari comentó que en futuras investigaciones se tratará de "comprender de dónde proviene" la gran cantidad de información que las neuronas reciben de otras partes del cerebro. Por último, los expertos plantearon que el cerebro de los humanos también puede reconfigurarse de manera similar en el embarazo, ya que se piensa que pueden ocurrir los mismos cambios hormonales que influyen en áreas específicas del cerebro de los ratones.