Nubes de tormenta
© Lorraine Phelan/Flickr
Nubes de tormenta. Foto de archivo.
Un grupo de científicos investigó la composición de una nube de tormenta con granizos y encontró que es capaz de transportar bacterias provenientes de las plantas y llevarlas a largas distancias geográficas.

Un examen molecular reveló que en su interior hay principalmente materia orgánica disuelta proveniente del suelo con poca contribución de los compuestos de la superficie vegetal.

Sin embargo casi el total de la comunidad bacteriana corresponde a las γ-Proteobacteria, Sphingobacteriales y Methylobacterium, las que predominan en la superficie de las plantas, según el estudio liderado por la Doctora Tina Santl Temkiv, del departamento de Física y Astronomía de la Universidad de Aathus.

El enriquecimiento de las nubes de tormenta con determinados grupos bacterianos apunta a un proceso de selección de los géneros microbianos en el curso de su formación y a un transporte y distribución de estos a larga distancia en la Tierra, destaca la doctora.

En base a los resultados una de las hipótesis planteadas por el equipo, es que las bacterias asociadas a las plantas son más propensas que las bacterias del suelo para sobrevivir a climas extremos, similares a las existentes en la atmósfera.

Ellos encontraron alrededor de 3000 compuestos diversos en el interior de la nube y solo una pequeña fracción de los compuestos eran biodegradables carbohidratos y lípidos, apta para el consumo microbiano durante su etapa de vida como gota en las nubes.

En el entorno de la nube se encontró una escasa densidad de bacterias y alta densidad de carbono orgánico disuelto y Nitrógeno disuelto.

Diversas comunidades bacterianas se han descrito en estudios de referencia, y se evidencia que las de la atmósfera seca son distintas a las comunidades bacterianas que transporta la tormenta.

Durante la formación del granizo, en el interior de las nubes, se recogen gotas de éstas y de la lluvia de una manera no selectiva a medida que circulan, "siguiendo impredecibles caminos individuales", señala el informe.

Ellos mencionan que un par de estudios confirmaron previamente que las comunidades indígenas bacterianas de la lluvia y el agua de las nubes podrían crecer dentro de ellas.

Ahora se demostró que eran capaces de metabolizar los nutrientes presentes en el agua de las nubes sin embargo, no quedó claro si las bacterias de las nubes son efectivamente activas para multiplicarse en ese breve espacio de tiempo.

Tampoco se determinó si la agrupación de productos químicos orgánicos presentes en las nubes puede apoyar el metabolismo de estas bacterias y si el enriquecimiento selectivo de algunos grupos de bacterias.

Bacterias en el aire últimamente generan un gran interés, estudios previos indicaban que los hábitats terrestres, en particular, los suelos y las superficies vegetales de hoja, son las principales fuentes de bacterias en el aire, mientras que los ambientes marinos son una fuente menos importante.

Ahora se evidencia que las bacterias atrapadas por las nubes de tormenta son realmente en su mayoría de las plantas. Estas son las que sobreviven y luego van arrojadas en cualquier otro lugar en forma de granizo durante una breve tormenta.

En el estudio publicado esta semana en Plos One colaboraron, Tina Santl-Temkiv, Kai Finster, Thorsten Dittmar, Bjarne Munk Hansen, Runar Thyrhaug, Niels Woetmann Nielsen, Ulrich Gosewinkel Karlson.