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lun, 25 jul 2016
El Mundo para la Gente que Piensa

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Books

La ficción impulsa el aprendizaje y la empatía

Cada vez son más los estudios que revelan la importancia de la ficción en la vida humana. Una revisión de los más recientes apunta a que la ficción impulsa el aprendizaje y la empatía y que, por tanto, ayuda a socializar y a adaptarnos al mundo. Quizá eso explique por qué buscamos la ficción desde tiempos inmemoriales. Lo hicimos al escuchar historias contadas alrededor del fuego y lo seguimos haciendo, a través de las series de televisión actuales, por ejemplo.

© Pixabay
Se suele asumir que leer potencia nuestra salud mental, pero las evidencias que vinculan a dicha salud obras de ficción como Nada (de Carmen Laforet) o La plaza del diamante (de Mercè Rodoreda), por poner dos ejemplos nacionales, de momento son escasas.

Sin embargo, parece que la cosa está cambiando. En una revisión publicada el 19 de julio en la revista Trends in Cognitive Sciences, un psicólogo-novelista de la Universidad de Toronto (Canadá) llamado Keith Oatley profundiza en esta cuestión.

Señala que, en los últimos años, han aumentado las investigaciones sobre el tema. Por un lado, porque los especialistas están reconociendo la importancia de la imaginación para la cognición, la socialización, etc. Y, por otro lado, por las posibilidades de indagación en el cerebro que ofrecen las nuevas técnicas de registro de imágenes cerebrales.

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Hearts

Ante el vacío existencial: el reto de nuestro tiempo

© Desconocido
Sin duda, los seres humanos de todos los tiempos, se han hecho preguntas similares: ¿Quién soy?, ¿hacía donde voy?, ¿cuál es el sentido de la vida y de mi vida?Las respuestas a lo largo de la historia humana han sido variables. Muchas de ellas se inscriben en los principios de las grandes religiones o de los sistemas filosóficos, también se nutren de la sabiduría popular de los pueblos. Además de la riqueza encerrada en las creencias y los aprendizajes heredados, y en las tradiciones de los pueblos, de las comunidades y de los clanes, se requiere lo que alguien ha llamado la mirada interior, es decir, la exploración del propio ser, para encontrar los caminos más profundos y personales.

Probablemente, quienes han captado y descrito con mayor insistencia la dimensión del vacío como fenómeno humano, fueron los filósofos existencialistas. Por cierto que ellos no nos ofrecen respuestas totales, pero si nos muestran un camino de reflexión en el que cada hombre y cada mujer requiere entrar en contacto íntimo consigo mismo para encontrar sus propias respuestas en lo más hondo de su alma.

Kierkegaar, Buber, Heideger y Sartre, entre otros, enfocan su atención en conceptos tales como la libertad para elegir y decidir, y por ende en la responsabilidad que esto implica. En este sentido, su visión resulta ser mas esperanzadora que otras posiciones que sostienen que el hombre está totalmente determinado por sus condiciones históricas y sociales.

Sin embargo, no se puede negar la influencia evidente de la sociedad, de la cultura, de la historia misma, en las creencias y actitudes de los individuos. Pudiéramos decir que existen terrenos mas o menos fértiles para que los seres humanos desarrollen lo mejor de sí mismos o para que no lo hagan.

A nivel social y familiar, podemos claramente encontrar ejemplos que promueven la comunicación y el respeto; y otros en los que el abuso, la violencia y la sin razón, son norma cotidiana. Desafortunadamente la sociedad de hoy en día, ofrece aspectos preocupantes en los que pareciera que el ser humano ha perdido la brújula de su existencia y la calidad de su esencia. No son raros los ejemplos que podrían llevarnos a cambiar el título "auto-otorgado" de "Homo Sapiens" por el de "Homo Consumens" u "Homo Violentis".

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Music

Nuestro cuerpo se mueve al ritmo de la música por razones muy profundas

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Se ha constatado que el vínculo existente entre la música y nuestro sistema motor se inicia durante la gestación; y también que ese vínculo está arraigado en nuestro cerebro. Ahora, un estudio realizado por científicos noruegos señala, además, que nuestra mente tiene grabadas profundamente imágenes de movimientos corporales relacionados con la producción de sonido; unas imágenes que tendemos a recrear cuando escuchamos música.

¿Por qué la música nos hace mover el cuerpo? En un artículo recientemente publicado por la revista Journal of New Music Research, un profesor de la Universidad de Oslo (Noruega) llamado Rolf Inge Godøy y sus colaboradores han explorado esta cuestión; más concretamente: han analizado una teoría ya existente sobre la relación entre el sonido musical y el movimiento del cuerpo.

Se ha demostrado que, cuando escuchamos música, tendemos a percibir afinidades entre el sonido y el movimiento de nuestro cuerpo. La llamada 'teoría motora de la percepción' señala que estas relaciones de similitud están profundamente arraigadas en nuestra cognición.

Según esta hipótesis, para percibir algo debemos simular activamente el movimiento asociado a las impresiones sensoriales que estamos tratando de procesar. Es decir, que cuando escuchamos música tendemos a simular mentalmente aquellos movimientos del cuerpo que se precisan para producir el sonido. Por tanto, nuestra experiencia de un sonido implica una imagen mental de un movimiento del cuerpo (vinculado a la producción de dicho sonido).

Es posible que esta 'imitación' empiece tan temprano como en la gestación, a juzgar por un estudio de 2015 del Instituto Marqués de Cataluña en el que se analizó el efecto de la emisión de música por vía vaginal en fetos humanos.

En esta investigación se constató que, con solo 16 semanas de gestación, el feto ya percibe la música, y no solo eso, reacciona al estímulo sonoro abriendo la boca y sacando la lengua, como si fuera a "cantar". Así que, desde tan temprano, la música induce una respuesta motora (en este caso, de movimientos de vocalización) en nuestra especie.

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Binoculars

¿Es posible heredar los recuerdos de los padres?

Se sabe bien que de los padres se heredan infinidad de características debido a los 23 cromosomas que aportan para generar la célula que desarrollará la vida. Se recibe por ejemplo, el temperamento y, en algunos casos, cierta variabilidad cromosómica que culmine en un síndrome. Pero la ciencia estudia la posibilidad de que sean los recuerdos los que pasen de una generación a otra.

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La epigenética es una disciplina que pone el tema en el campo de juego. Se trata del estudio de los cambios heredables en el ADN e histonas, que modifican la estructura y condensación de la cromatina, afectando la expresión genética y el fenotipo. En otras palabras, la variabilidad cromosómica y su manifestación en el individuo.

La revista Nature publicó un artículo donde se expone una investigación realizada por Bryan Dias y Kerry Ressler (Universidad de Atlanta, Georgia) en la que la pregunta inicial era si la vida de los antepasados, sus vicios o su participación en la guerra, tendría efectos claros en las posteriores generaciones.

Dias, pasó horas experimentando con ratones y observó cómo el miedo asociado a un olor puede afectar a los animales y dejar una huella.

Expuso a ratones macho a acetofenona (químico de olor dulce utilizado para hacer fragancias) luego de darles un ligero golpe en los pies. Los animales fueron expuestos a este proceso cinco veces al día durante tres jornadas. El resultado fue que empezaron a presentar miedo a la acetofenona aún sin recibir el golpe.

El investigador permitió que los roedores se aparearan con hembras sanas. Sus crías resultaron ser especialemente sensibles a la acetofenona. Lo mismo pasó con sus nietos. La información ambiental fue heredada.

Ahora se le conoce como Herencia Epigenética Trasgeneracional. Las experiencias traumáticas quedan grabadas en el ADN y, al reproducirse, puede afectar el sistema nervioso central de los hijos.

Comentario: Seguirán decidiendo por nosotros de manera inconsciente, siempre y cuando no hagamos el esfuerzo de traer esos "programas" heredados y adquiridos a la consciencia. El mismo Jung hablaba de la importancia de hacer consciente lo inconsciente y decía que: "Lo que no emerge como Consciencia, vuelve como Destino".

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Magnify

El cerebro de Narciso

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En la mitología, Narciso era un joven de belleza impresionante pero también vanidoso, que rechazaba continuamente a sus pretendientes. Una vidente le dijo a su madre que Narciso viviría muchos años siempre que no se conociera a sí mismo. Un día el bello joven vio su imagen reflejada en el agua de un arroyo y no pudo separarse de ella. Tanto fue el impulso que Narciso murió ahogado.

El 'narcisismo' hace referencia a la admiración exagerada que un individuo se profesa a sí mismo, ya sea en base a sus cualidades físicas, sus dotes mentales u otras cualidades. En Psiquiatría y Psicología el trastorno de personalidad narcisista está bien descrito en el Manual Diagnóstico de los Trastornos Mentales desde hace mucho tiempo pero, en cambio, son pocos los estudios que se han centrado en conocer sus bases neurales. Uno de esos trabajos ha sido realizado por un grupo de investigadores de la Friedrich-Schiller-University Jena en Alemania.

Los participantes en el estudio fueron seis hombres con trastorno narcisista de la personalidad debidamente diagnosticados por un psiquiatra. A todos ellos se les realizó una resonancia magnética utilizando la técnica de morfometría basada en voxel y también se tomaron imágenes con tensor de difusión. Los resultados se compararon con un grupo de varones sin trastornos mentales igualados en edad.

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Bulb

El Ser Humano emite luz (y esa luz nos dice muchas cosas)

La emisión de biofotones que realiza el cuerpo humano parece ser una fuente de importante información de la salud del organismo.

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A mi juicio uno de los descubrimientos científicos más fascinantes del siglo XX fue el realizado por Alexander Gurwitsch, quien primero notó que los seres vivos emiten luz. En 1923, Gurwistch, quien también descubriera los campos morfogenéticos, observó por primera vez una emisión de luz ultra débil dentro del rango de la luz ultravioleta; llamó a esto "radiación mitogenética", al considerar que estaba relacionada con la división celular y el desarrollo morfológico del organismo; según Gurwistch la luz permitía que el campo morfogenético controlará el desarrollo embrionario. El descubrimiento, polémico y visionario, cayó mayormente en el olvido hasta que en la década de los setena, el científico alemán Fritz Albert Popp lo retomara.

Popp confirmó las observaciones de Gurwistch utilizando tecnología de "foto-multiplicación" ultra sensible (más tarde otros científicos lo replicarían) y logró comprobar que el ser humano también emite luz, esto es lo que hoy se conoce como biofotones. Popp explica (1986):
Prácticamente todos los organismos emiten luz a un ritmo estable desde unos pocos fotones por célula al día hasta varios fotos por organismo por segundo. Un creciente número de observaciones en los últimos 15 años en diferentes laboratorios en todo el mundo sugieren que los biofotones son emitidos por un campo coherente de fotones dentro de los sistemas vivientes. Los organismos son emisores y muy probablemente también receptores de señales electromagnéticas que parecen ser esenciales para su funcionamiento.

Comentario: Como bien lo dice el autor, las ideas presentadas aquí son muy estimulantes e interesantes, pero no podemos llegar a conclusiones que quizás están lejos de ser comprendidas por medio de una ciencia que todavía busca explicar fenómenos vitales e inmateriales a partir de fenómenos físicos, como la misma luz. Sin embargo, resulta muy interesante el planteamiento de que la luz (o quizás la electricidad) funcionaría como una interfaz entre los fenómenos físicos y aquellos que pertenecerían al campo de la "información pura" inmaterial, en el caso que exista algo así.

Le recomendamos leer los siguiente artículos para seguir indagando acerca de estas ideas:


Hiliter

Ponerle nombre a cada una de tus emociones ayuda a alcanzar la autoconciencia emocional

¿Es lo mismo sentir terror que sentir pánico, histeria o susto? La respuesta es no. Con mucha frecuencia, no sabemos cómo se denominan nuestras emociones. Conocer y comprender los procesos emocionales nos permitirá ser capaces de regular nuestros sentimientos.

© Depositphotos.com/Badahos

¿Sabes poner nombre a cada una de tus emociones?


Las emociones son reacciones ante determinadas situaciones o estímulos.

La intensidad de las emociones varía en función de la evaluación que realicemos sobre dicha situación y su capacidad para afectar nuestro bienestar.

El significado que concedemos a cada situación es lo que permite etiquetar una emoción, en función del dominio del lenguaje, con términos como alegría, tristeza, enfado, entre otros.

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Heart

El impacto de las emociones en el cuerpo

Las emociones son reacciones conductuales, fisiológicas y subjetivas, activadas por una información proveniente del mundo externo y/o interno del individuo.

Estas reacciones pueden ser de rechazo, si vivimos esos estímulos como peligrosos o displacenteros, o bien de atracción, si los vivenciamos como atractivos o placenteros. Podríamos decir que son un sistema de señales que nos impulsan a realizar cambios para emprender alguna acción.

La función fundamental que se les atribuye es la de supervivencia, ya que nos empujan a evitar o luchar contra situaciones nocivas (predadores, comida en mal estado, agresiones...) o aproximarnos a estímulos placenteros (agua, actividad sexual, refugio...).

Comentario: Les invitamos a leer los siguientes artículos:


Book 2

Trauma perdido y encontrado: cómo el trauma familiar heredado da forma a quienes somos

Traducido por el equipo de editores de sott.net en español
El pasado nunca está muerto. Ni siquiera es pasado.

- William Faulkner, Réquiem por una monja
Una característica bien documentada del trauma, que es familiar para muchos, es nuestra incapacidad para articular lo que nos pasa. No sólo perdemos nuestras palabras, sino que algo le ocurre a nuestra memoria también. Durante un incidente traumático, nuestros procesos de pensamiento se vuelven dispersos y desorganizados, de tal manera que ya no reconocemos los recuerdos como pertenecientes al evento original. En su lugar, en nuestro inconsciente se almacenan fragmentos de la memoria de manera dispersa y en forma de imágenes, sensaciones corporales y palabras; y éstas pueden llegar a ser activadas más tarde por cualquier cosa que tenga una remota reminiscencia de la experiencia original. Una vez que se activan, es como si se hubiera presionado un botón invisible de rebobinado, haciendo que recreemos aspectos del trauma original en nuestro día a día. Sin darnos cuenta, podríamos estar reaccionando a determinadas personas, eventos o situaciones en las viejas formas que no son familiares y que se hacen eco del pasado.

Sigmund Freud identificó este patrón hace más de cien años. La repetición traumática, o "compulsión a la repetición", como Freud lo acuñó, es un intento del inconsciente de reproducir lo que no se ha resuelto para que podamos "hacer las cosas bien". Este impulso inconsciente de revivir eventos pasados podría ser uno de los mecanismos que intervienen cuando las familias repiten los traumas no resueltos en las generaciones futuras.

El contemporáneo de Freud, Carl Jung, también creía que lo que queda inconsciente no se disuelve, sino que vuelve a surgir en nuestras vidas como destino o fortuna. "Lo que no emerge como Consciencia", dijo, "vuelve como Destino". En otras palabras, es probable que sigamos repitiendo los patrones inconscientes hasta que los traigamos a la luz de la consciencia. Tanto Jung y Freud observaron que todo lo que es demasiado difícil de procesar no se desvanece por sí solo, sino que se almacena en nuestro inconsciente.

Freud y Jung observaron cómo ciertos fragmentos de la experiencia de vida que fueron previamente bloqueados, suprimidos o reprimidos aparecían en las palabras, los gestos y comportamientos de sus pacientes. Durante las décadas siguientes, los terapeutas verían indicios tales como los lapsus, los patrones de accidentes, o las imágenes de los sueños como mensajeros que iluminan las regiones inefables e impensables de las vidas de sus clientes.

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Question

¿Es posible que el déjà vu sea el recuerdo de una vivencia en un universo paralelo? (vídeo)

El destacado físico estadounidense Michio Kaku señala que el déjà vu en realidad podría ser el recuerdo de alguna vivencia en una dimensión paralela, a la que accedemos cuando nuestros átomos vibran a una frecuencia particular.
¿El Aleph? -repetí.

-Sí, el lugar donde están, sin confundirse, todos los lugares del orbe, vistos desde todos los ángulos. A nadie revelé mi descubrimiento, pero volví.

Fragmento de "El Aleph", de Jorge Luis Borges
Por un lado la psicología define el déjà vu como una suerte de falseamiento de la memoria que sucede cuando el cerebro no ha terminado de edificar su percepción total consciente sobre una experiencia. Cuando ello ocurre, esta percepción "falsa" se traduce en una sensación también ficticia de familiaridad. Sin embargo, para la física cuántica puede significar un recuerdo de un momento en el que nuestras vibraciones encuentran otra frecuencia y nos permiten viajar en otra dimensión. Eso: el déjà vu, según el físico teórico estadounidense Michio Kaku, destacado especialista de la teoría de campo de cuerdas (una de las ramas de la teoría de cuerdas), podría ser en realidad el recuerdo de alguna vivencia en una dimensión que no es esta.

En este video (transcrito por completo para esta nota) Kaku nos expone claramente, con el ejemplo de la radio propuesto por Steve Weinberg, el físico estadounidense ganador del Nobel (junto a Abdus Salam y Sheldon Lee Glashow) en 1979, cómo todas las frecuencias se encuentran vibrando al mismo tiempo en todos lados; sin embargo, habría que encontrar esa vibración única (tal vez la buscada por los monjes zen) que nos haga ser junto con todas las demás cosas, ser todas las cosas, poder dejar de ser uno y comenzar a ser todo.

Comentario: Vea también: El misterio del Déjà Vu: la explicación alternativa y poco conocida de la ciencia