Las autoridades iraníes han rociado las nubes con productos químicos para provocar lluvia, en un intento por combatir la peor sequía que ha sufrido el país en décadas.

Urmia es el lago más grande de Irán, pero se ha secado en gran parte, dejando un vasto lecho de sal. Se llevarán a cabo más operaciones en el este y el oeste de Azerbaiyán, según la agencia.
Las precipitaciones están en mínimos históricos y los embalses están casi vacíos. La semana pasada, el presidente Masoud Pezeshkian advirtió de que, si no llueve lo suficiente pronto, el suministro de agua de Teherán podría racionarse y la población podría ser evacuada de la capital.












Comentario: Algunas observaciones de The Landslide Blog: