Comentario: Como complemento a este artículo los invitamos a la lectura de:
El calentamiento global y la corrupción de la ciencia


Me había resistido a escribir sobre este asunto porque ya había sido popularizado, mal que bien, por ese ejercicio en efectos especiales que se llamó El Día Después de Mañana. Pero me he decidido a tocar el tema porque encontré una noticia inquietante. Pero primero veamos la teoría:
Cambio Climático Abrupto: ¿Deberíamos preocuparnos?

Robert B. Gagosian
Presidente y Director
Instituto Oceanográfico Woods Hole

Preparado para un panel sobre cambio climático abrupto en el Foro Económico Mundial, Davos, Suiza, enero 27, 2003

¿Estamos pasando por alto cambios climáticos abruptos?
La mayoría de los estudos y debates sobre cambio climático potencial, junto con sus impactos ecológicos y económicos, se han enfocado en la acumulación gradual de gases industriales de invernadero en la atmósfera y un incremento gradual en temperaturas globales. Esta línea de pensamiento, sin embargo, no considera otro escenario potencial de trastorno del clima. Ignora evidencia reciente y que crece rápidamente de que el clima de la Tierra ha cambiado repetidamente abruptamente y dramáticamente en el pasado, y es capaz de hacerlo en el futuro.
En efecto. Incluso podríamos hablar de catástrofes cíclicas.
La evidencia fósil claramente demuestra que el clima de la Tierra puede cambiar de modalidad en espacio de una década, estableciendo nuevos y diferentes patrones que pueden persistir por décadas o siglos. Adicionalmente, estos cambios climáticos no tienen necesariamente efectos globales y universales. Pueden generar un escenario contraintuitivo: Incluso cuando la tierra en su totalidad continúe calentándose gradualmente, grandes regiones pueden experimentar un cambio precipitado y trastornande hacia climas fríos.

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¿Tiene un "Talón de Aquiles" el sistema climático de la Tierra?

He aquí una descripción simplificada de algunas dinámicas básicas de océano-atmósfera que regulan el clima de la Tierra:

El sol ecuatorial calienta la superficie del océano e incrementa la evaporación en los trópicos. Esto deja al océano tropical más salado. La Corriente del Golfo, un brazo del Transportador del Océano, lleva un enorme volumen de agua salada y caliente por la Costa Este de los Estados Unidos, y luego al noreste hacia Europa.

Esta bomba oceánica de calor es un mecanismo importante para reducir las diferencias entre ecuador y polo. Modera el clima de la Tierra, particularmente en la región del Atlántico Norte. La circulación del transportador incrementa el transporte hacia el norte de aguas más cálidas en la Corriente del Golfo por un 50 por ciento. En latitudes del norte más frías, el océano libera este calor a la atmósfera - especialmente en invierno cuando la atmósfera está más fría que el océano y los gradientes de la temperatura océano-atmósfera se incrementan. El Transportador calienta las regiones del Atlántico Norte en unos 5 grados Celsius y regula significativamente las temperaturas promedio del invierno.

Pero registros de climas pasados - de una variedad de fuentes tales como sedimentos del fondo del mar y centros de capas de hielo - muestran que el Transportador se ha desacelerado y detenido muchas veces en el pasado. Al detenerse cesó el envío de calor al Atlántico Norte y ocasionó enfriamiento sustancial a través de la región. Un científico ha llamado al Transportador "el Talón de Aquiles de nuestro sistema climático".

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Día Después de Mañana1
© Google
El Transportador del Océano: el sistema de corrientes globales
¿Qué puede trastornar al Transportador del Océano?
Resolver este problema requiere un entendimiento de lo que echa a andar y hace funcionar al Transportador en primer lugar. La respuesta, en gran medida, es sal.

Por varios motivos, las aguas del Atlántico Norte son relativamente saladas comparadas con otras partes del océano del mundo. El agua salada es más densa que el agua dulce. El agua fría es más densa que el agua caliente. Cuando las aguas calientes y saladas del Atlántico Norte liberan calor a la atmósfera, se enfrían y comienzan a hundirse.

En los mares que rodean el extremo norte del Atlántico - Labdrador, Irminger y los Mares de Groenlandia - el océano libera grandes cantidades de calor a la atmósfera y luego un gran volumen de aguas frías y saladas se hunden a los abismos. Esta agua fluye lentamente a grandes profundidades hacia el Atlántico del Sur y eventualmente a través de los océanos del mundo.

Por tanto, el Atlántico Norte es la fuente del brazo profundo del Transportador del Océano. El hundimiento de esta gran masa de agua salada y fría echa a andar el sistema de circulación del océano global que es como una cinta transportadora. Este proceso se llama "circulación termohalina", de las palabras griegas "thermos" (calor) y "halos" (sal).

Si las aguas saladas y frías del Atlantico Norte no se hundieran, una fuerza primaria tras la circulación global del océano podría disminuir de velocidad y cesar. Corrientes existentes podrían debilitarse o ser redirigidas. La resultante reorganización de la circulación del océano reconfiguraría los patrones climáticos de la Tierra.

Los modelos de computadora simulando dinámicas climáticas océano-atmósfera indican que la región del Atlántico Norte se enfriaría entre 3 y 5 grados Celsius si la circulación del Transportador quedara totalmente trastornada. Produciría inviernos dos veces más fríos que los peores inviernos registrados en Estados Unidos del este en el siglo pasado. Adicionalmente, ceses previos del Transportador han sido ligados con sequías generalizadas a través del globo.

Es crucial recordar dos puntos: 1) Si la circulación termohalina se detiene e induce una transición climática, lo más probable es que inviernos severos en la región del Atlántico Norte persistirían por décadas o siglos - hasta que las condiciones alcanzaran otro umbral en que la circulación termohalina se echara a andar nuevamente. 2) El enfriamiento regional abrupto puede ocurrir incluso a medida que la tierra, en promedio, continúe calentándose.

¿Hay señales preocupantes desarrollándose en el océano?
Si el Talón de Aquiles del sistema climático es el Transportador, el Talón de Aquiles del Transportador es el Atlántico Norte. Un flujo de agua dulce en la superficie del Atlántico Norte crearía una capa de agua dulce más ligera, descansando sobre agua salada más densa. Esta agua dulce encapsularía e insularía efectivamente la superficie del Atlántico Norte, deteniendo la transferencia de calor del océano a la atmósfera.

Un flujo de agua fresca también diluiría la salinidad del Atlántico Norte. En un umbral crítico y desconocido, cuando las aguas del Atlántico Norte ya no sean suficientemente saladas y densas, pueden dejar de hundirse. Una importante fuerza impulsando al Transportador podría disminuir rápidamente, con impactos climáticos ocurriendo en espacio de una década.

En un importante artículo publicado en 2002 en Nature, oceanógrafos monitoreando y analizando condiciones en el Atlántico Norte concluyeron que el Atlántico Norte se ha estado endulzando dramáticamente - continuamente durante los últimos 40 años pero especialmente en la década pasada. [...] Este es el cambio oceánico más grande y dramático que haya sido medido durante la era de los instrumentos modernos. [...]
La noticia inquietante es que este proceso puede estar más avanzado de lo que pensábamos:
Gran Bretaña enfrenta gran enfriamiento a medida que corriente del océano disminuye su velocidad

Jonathan Leake, Editor Científico

Investigadores de cambio climático han detectado las primeras señales de una disminución de velocidad en la Corriente del Golfo - la poderosa corriente del océano que impide que Gran Bretaña y Europa se congelen.

Han encontrado que uno de los "motores" impulsando la Corriente del Golfo - el hundimiento de agua super-enfriada en el Mar de Groenlandia - se ha debilitado a menos de una cuarta parte de su fuerza anterior.

El debilitamiento, aparentemente causado por el calentamiento global, podría anunciar grandes cambios en la corriente durante los próximos años o décadas. Paradójicamente, podría llevar a Gran Bretaña, al noroeste y a Europa a sufrir una drástica caída en las temperaturas. [...]
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¿Ya llegó el Día Después de Mañana?
No les tengo que decir que si tal cambio ocurre, todos vamos a resentir los efectos, vivamos o no en el Hemisferio Norte:
Calentamiento Global: Cese de Corriente Atlántica devastaría reservas de alimentos

Paris (AFP) 31 de marzo, 2005

Si el sistema de circulación del Océano Atlántico Norte se detiene - un escenario apocalíptico de calentamiento global - el impacto sobre las reservas de comida del mundo sería desastroso, dijo un estudio el jueves pasado.

El cese ocasionaría que reservas globales de plankton, un eslabón vital en la cadena alimenticia, declinaran en una quinta parte mientras que las reservas de plankton en el Atlántico Norte mismo se reducirían en más de la mitad, dijo. [...]
Ahora imaginen lo que sería un mundo cuya mitad norte está afectada por una glaciación, la mitad sur por calentamiento global, y las dos mitades por la escasez de alimentos. Conociendo a la especie humana, no va a responder con espíritu de cooperación y fraternidad, sino con guerras y más guerras. ¿Acaso el Pentágono ya lo sabía y se está adelantando a los acontecimientos? Es pregunta.

Continúa