La deforestación en la cuenca del Amazonas podría estar por detrás de la sequía extrema que atraviesa el sudeste de Brasil, según un estudio científico publicado este jueves.
Imagen
© Getty ImagesFotobank.ru
En el mismo, titulado "El futuro climático de la Amazonia" y encargado por la Articulación Regional de la Amazonia, el científico del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE), Antonio Nobre, analizó más de 200 artículos científicos sobre el Amazonas y las lluvias en Brasil.

Para Nobre, la falta de precipitaciones en los estados de Sao Paulo, Minas Gerais y Río de Janeiro puede relacionarse directamente con el proceso de deforestación sufrido por la región amazónica que desde 1970 ha perdido 762.979 km², una superficie equivalente a dos veces el tamaño de Alemania.

La pérdida de cobertura vegetal interrumpiría el flujo de humedad del suelo hacia la atmósfera, de esta manera los "ríos voladores", nombre que reciben las corrientes de humedad ascendente responsables por las lluvias, no serían transportadas desde el Amazonas hacia las regiones del sudeste de Brasil.

Según el estudio, la selva del Amazonas libera al día 20 billones de litros de agua transpirada por su vegetación a la atmósfera, de ahí la importancia de la selva como generador de humedad ambiental.

Con un ritmo de deforestación que aumentó un 191% en 2014 respecto al año anterior, según los datos del Instituto del Hombre y Medio Ambiente del Amazonas (Imazon) y tras rechazar firmar el protocolo por la "deforestación cero" en 2030 en la última Cúpula del Clima de la ONU, Brasil se sitúa a la cola de los países de la Amazonia en la protección al Medio Ambiente.