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La tragedia del vuelo 7K9268 de Kogalymavia entre el aeropuerto Sharm el-Sheij, en Egipto, y el de San Petersburgo, Rusia, tuvo lugar el 31 de octubre y mató a todos los 224 pasajeros y tripulación, por lo que es el peor accidente de la historia de la aviación rusa.

El Airbus A321 desapareció del radar sobre el desierto del Sinaí 23 minutos después del despegue. Ninguna señal de emergencia fue transmitida por los pilotos. El avión comenzó un rápido descenso, casi vertical, desde alrededor de 31,000 pies, hasta que desapareció del radar cuando estaba alrededor de 28,000 pies. Los restos del avión y de los pasajeros se esparcieron sobre un área de 20 kilómetros cuadrados, con un pasajero de 3 años de edad, presuntamente encontrado a 8 km del sitio principal del accidente.

Esto sugiere fuertemente que el avión se desintegró en el aire.

Los expertos rusos en aviación han descartado la idea de que el avión fuera derribado por un misil o que una bomba estallara a bordo. Un fallo técnico podría haber causado que repentinamente el avión cayera en picado e incapacitara a los pilotos antes de que pudieran enviar una señal de auxilio, pero esto también es poco convincente. Incluso si los dos motores fallaran simultáneamente, el avión todavía podría ser lo suficiente "aeronavegable" como para permitir que la tripulación de vuelo planeara el avión para un aterrizaje de emergencia durante al menos 25 minutos.

Algo más ocurrió, algo extremadamente violento, repentino y catastrófico abatió al avión y sus pasajeros. Viktor Yung, subdirector de la aerolínea, se hizo eco de esta estimación cuando dijo hoy que sólo una "fuerza externa" podría haber causado que el avión cayera en picado de repente.

"A medida que el incidente catastrófico comenzó a desarrollarse, los miembros de la tripulación quedaron completamente incapacitados. Esto explica por qué no intentaron ponerse en contacto con el tráfico aéreo para reportar el incidente que estaba ocurriendo a bordo," dijo Yung. Aleksandr Smirnov, quien supervisa la flota de la compañía, dijo que "la única explicación posible es una fuerza mecánica que actuara sobre el avión, no hay ninguna combinación de fallos del sistema que pudieran haber desintegrado el avión, en el aire."

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El estabilizador vertical del vuelo 7K9628 fue severamente dañado, posiblemente durante el vuelo.
El Ministerio Civil de Aviación de Egipto presentó una declaración indicando que el vuelo se encontraba a una altitud de 31,000 pies cuando desapareció de las pantallas del radar después de un brusco descenso de 5,000 pies. Los últimos datos de Flightradar24 sobre el avión muestran que se elevó a 33,500 pies a 465 millas por hora antes de descender repentinamente, en un minuto, a 28,375 pies a 71 millas por hora, y después su posición ya no se rastreó. Ya que el rastreo del avión se registra en segmentos de 1 minuto, se desconoce si el avión descendió estos 5,125 pies en un minuto exactamente (94 km/h), o en un porcentaje de un minuto.


El 28 de diciembre de 2014, el vuelo QZ8501 de Air Asia ascendió rápidamente (6,000 pies por minuto o 110 km/h) antes de sumergirse en el mar de Java, matando a todos a bordo. Tom Ballantyne, corresponsal en jefe de la revista Orient Aviation radicado en Sydney, dijo que la tasa de ascenso del avión AirAsia fue "extraordinaria", y agregó: "No creo que haya oído hablar de algo así de dramático con anterioridad."

Él dijo que sería inusual que el clima por sí solo causara tal rápido ascenso, pero añadió que era posible si el avión se encontró con "alguna extraña tormenta sin precedentes."

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© Khaled Desouki / AFP
Escombros del avión de pasajeros ruso A321 yacen en el suelo un día después de que el avión se estrellara en Wadi al-Zolomat, una zona montañosa en la península egipcia del Sinaí, el 1 de noviembre de 2015.
Algún tipo de microrráfaga extrema podría explicar este tipo de rápido ascenso y descenso (que se dice genera vientos "superiores a 270 km/h"). En los últimos 30 años, varios aviones de pasajeros de gran tamaño han sido derribados del cielo por microrráfagas, matando a todos los pasajeros a bordo en varios casos.

Por si sirve de algo, 10 horas después de que el vuelo 7K9268 se estrellara, el asteroide 2015 TB145 pasó por la Tierra a una distancia de poco más de 480,000 kilómetros. El TB145 fue descubierto hace sólo 2 semanas. Se predice que en dos semanas, otro objeto entrante, también recientemente descubierto, caerá en algún lugar del Océano Índico. En los últimos años, ha aumentado de forma espectacular la incidencia de los meteoros que golpean nuestra atmósfera y que explotan causando fuertes estruendos en todo el mundo. El efecto de "ablación" de una roca espacial que explota a gran altitud, no sólo causaría una onda de choque de aire que sería devastadora para cualquier aeronave en su camino, sino que el concomitante pulso electromagnético probablemente también podría destruir la electrónica de los aviones en un instante. Es probable que una explosión a gran altitud de un meteorito de este tipo destruyera el vuelo AF447 de Air France sobre el Pacífico en 2009.