
Desde 2014, un grupo de geólogos ha explorado el volcán aprovechando que sigue activo pero duerme. Para ello le han practicado el equivalente a una TAC. ¿Cómo se práctica una tomografía computerizada a un volcán? Muy sencillo: con explosivos. Los investigadores practicaron agujeros en diferentes puntos del volcán y los rellenaron con pequeñas cargas. El objetivo era analizar cómo se transmiten las ondas de energía sísmica en el interior del volcán.
Los resultados acaban de publicarse en la revista Nature Communications, pero arrojan más preguntas que respuestas. Los científicos no encontraron una cámara de magma bajo el volcán como esperaban. En su lugar tan solo hallaron un conducto relativamente frío. Además, la roca bajo el volcán tiene una composición muy poco habitual entre la corteza y el manto en esa zona.
Obviamente, el Santa Helena tiene que sacar el material para sus erupciones de alguna parte, pero aún no han descubierto de dónde exactamente. La principal hipótesis es que obtiene su poder del este, en una zona conocida como el Arco Cascade. Se trata de una hilera de volcanes activos situados sobre la zona en la que se unen la placa tectónica Juan de Fuca con la placa continental norteamericana.
Esa hipótesis no explica cómo es posible que el magma de ese arco se desplace tan al oeste. Para tratar de dar con una respuesta, los investigadores del proyecto iMUSH (Imaging Magma Under St Helens) trabajan en examinar la zona. De su trabajo no solo se podrían prevenir mejor nuevas erupciones, sino también prever si el magma de esos arcos puede llegar a salir por otros puntos en los que no se había pensado en un principio. [Nature Communications]



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