Un nuevo estudio sugiere que la Londres medieval era tristemente célebre por su violencia excesiva. Los hallazgos apuntan en conjunto a que la violencia afectaba a muchas zonas de la Londres medieval, aunque como era de esperar se cebaba desproporcionadamente en las clases socioeconómicas más humildes.
El análisis de 399 cráneos revela el violento pasado de Londres

La época medieval podía sin duda ser un tiempo difícil para cualquier hombre -especialmente si era pobre- como demuestra el reciente estudio. El estudio en cuestión identifica los patrones y el predominio de los traumatismos craneales de origen violento entre una amplia muestra de esqueletos de la Londres medieval. "Parece que la violencia en la Londres medieval podría haber estado en gran medida ligada al sexo y a la posición social", señala en New Scientist la arqueóloga Kathryn Krakowka de la Universidad de Oxford, quien ha llegado a esta conclusión tras examinar 399 cráneos procedentes de seis diferentes yacimientos correspondientes a un período de cinco siglos (1050-1550) de la Londres medieval.

Los cráneos fueron analizados en busca de evidencias de traumatismos, valorando la investigadora la probabilidad de que estuvieran causados por actos violentos. Kathryn Krakowka y su equipo obtuvieron los cráneos en dos tipos diferentes de cementerios: monásticos y parroquiales. Los cementerios monásticos estaban reservados habitualmente a las clases más altas, mientras que los parroquiales eran utilizados principalmente por las clases socioeconómicas más bajas.
© Museo de Londres
Cráneo medieval con una fractura producto de un traumatismo
Los pobres sufrían una mayor violencia

De forma poco sorprendente, los varones de los cementerios parroquiales parecen haber sido el grupo demográfico más afectado por lesiones craneales de origen violento, particularmente traumatismos contusos en la bóveda craneal. Más específicamente, Krakowka descubrió que el 6,8% de todos los cráneos examinados mostraban señales de algún tipo de violencia relacionada con traumatismos, mientras que los afectados eran en su mayor parte varones de entre 26 y 35 años de edad. Por otro lado, cerca del 25% de las lesiones craneales se produjeron cerca del momento de la muerte, lo que revela que aquellos individuos murieron a causa de los golpes recibidos en la cabeza.

Krakowka observó además que los cementerios londinenses estudiados presentaban un índice de violencia casi doble al de cualquier otro lugar de Inglaterra. Pese a que estos resultados demuestran que la violencia afectaba en mayor medida a la Londres medieval que a cualquier otro lugar de la Inglaterra de la época, parece que esta violencia era bastante similar en otras regiones de la Europa medieval: "En cementerios de otras regiones de la Europa medieval, como Croacia, son evidentes altos niveles de violencia," comentaba Krakowka en declaraciones recogidas por New Scientist, ya que un estudio similar reveló un increíble 20,1% de individuos con fracturas craneales en la Croacia medieval.
© Dominio público
“El triunfo del elegido”, William Hogarth, 1764.
Los pobres no estaban protegidos por la ley

El hecho de que los varones de los cementerios parroquiales fueran desproporcionadamente los más afectados por traumatismos violentos, en especial traumatismos contusos, ha llevado a Krakowka a especular que éste podría ser el resultado de una manera informal de resolución de conflictos entre individuos de las clases más bajas, ya que el sistema legal medieval recientemente establecido no estaba disponible para ellos, al no poder permitirse los más pobres abonar las tasas o no saber cómo acceder a los servicios legales. Por otro lado, la investigadora concluye que las clases más altas sí tenían acceso al sistema legal en desarrollo de la época, y así era como habitualmente eludían un método más informal (y violento) para resolver sus litigios.

Los textos forenses de la época parecen confirmar los planteamientos de Krakowka, al demostrar que una cantidad más que considerable de homicidios se producía en la noche del domingo, cuando muchos hombres de clase trabajadora estarían bebiendo en una taberna, y en la mañana del lunes: "Este hecho, en combinación con mis resultados, posiblemente sugiera que los individuos de clase más baja resolvían sus conflictos mediante peleas informales que podrían o no haber estado provocadas por la embriaguez," comenta Krakowka al respecto en New Scientist.

Luke Glowacki, antropólogo del Instituto de Estudios Avanzados de Toulouse (Francia), coincide con las conclusiones de Krakowka: "La gente de clase humilde no disponía del recurso al imperio de la ley. Incapaces de contratar a un abogado que les representara, recurrían a la violencia como método para resolver sus conflictos," apuntaba Glowacki en declaraciones recogidas por New Scientist. Para concluir, los investigadores observaron asimismo que incluso si individuos de las clases altas decidían resolver una disputa entre ellos (fuera de un tribunal), con toda probabilidad hubieran luchado bajo normas diferentes, en las que entrarían en juego espadas y armaduras, protegiendo estas últimas las cabezas de los litigantes.