
Los casos de supuestas apariciones marianas no son raros. Uno de los más recientes es el reportado por una vidente de la localidad italiana de Trevignano, Gisella Cardia, que pedía a los fieles donaciones por sus reuniones en torno a una estatua de la Virgen María que, decía, realiza milagros y llora sangre. La Iglesia católica descartó la veracidad de los hechos.
Para examinar casos de este tipo, el Vaticano creó el año pasado un observatorio cuyo trabajo consiste en analizar e interpretar apariciones, lacrimaciones, locuciones interiores, estigmas y otros fenómenos místicos que hayan ocurrido, y cuya autenticidad requiera un pronunciamiento de las autoridades eclesiásticas.



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