Tras un siglo de excavaciones en el yacimiento neolítico de la cultura Vinča, la primera cultura prehistórica de Europa, no se han obtenido aún respuestas a muchos enigmas de hace más de 7.000 años. Un argumento a favor de dicha datación es que las minas de cobre de Rudna Glava, situadas 140 kilómetros al este de Belgrado, tienen precisamente 7.000 años de antigüedad, y que en Serbia se han encontrado hornos para la fundición de metales de esta época (los Vinča elaboraban cuencos y joyas de bronce), lo que vendría a indicar que esta cultura es tan ancestral como parece.
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Algunas piezas escultóricas típicas de la cultura Vinča.
El yacimiento de Vinča se halla 14 kilómetros al sureste de Belgrado, la ciudad blanca, a orillas del Danubio. Un yacimiento que abarca desde el sexto al tercer milenio antes de Cristo, cuando los valles de los ríos eran las principales vías de contacto. Concretamente, el lugar se ubica en un promontorio de 10 metros de altura, formado por estratos culturales de los que ocho metros corresponden a la cultura Vinča del Neolítico. Su descubrimiento se atribuye a Miloje Vasic, uno de los principales arqueólogos serbios. Los elementos más característicos de la cultura de Vinča son las cerámicas oscuras, con decoración acanalada en relieve, así como sus idolillos de barro y piedra con cabezas y rostros extraños, esculpidos tomando como referentes a sus dioses y que poseen caras alargadas, narices aguileñas, ojos oblicuos y bocas pequeñas.

La cultura más antigua de Europa

La antigua cultura de Vinča (Vincha) debió de ser una de las cultura más tempranas europeas (surgida entre el VI y III milenio a. C.) y su población se asentaba a lo largo de la cuenca del Danubio en lo que hoy son Serbia, Bosnia, Kosovo, Rumanía, Bulgaria y Macedonia. Aunque también es cierto que han aparecido huellas de esta cultura en los Balcanes, varias zonas de Europa Central y Asia Menor.

Tan enigmática cultura obtuvo su nombre del moderno pueblo de Vinča, ubicado a orillas de Danubio, a unos 14 kilómetros de Belgrado, donde se descubrió uno de los mayores y más importantes asentamientos neolíticos de la Europa Oriental, descubierto en 1908 por el equipo arqueológico de Miloje M. Vasic,.

Gracias a los esfuerzos de Vasic, entre los años 1908 y 1934 se excavó la parte central y más importante del Vinča prehistórico. Sin embargo, su labor fue interrumpida en varias ocasiones por distintas guerras y problemas económicos, aunque también fue ayudado por el Instituto Arqueológico de la Rusia Imperial, así como por el británico, Sir Charles Hyde. Vasic desenterró una gran colección de objetos de arte prehistórico que actualmente se encuentran en museos y universidades de todo el mundo.
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Ubicación geográfica de las principales culturas neolíticas europeas, entre las que se encuentra la Vincha, probablemente la más temprana de todas ellas.
Por aquellos tiempos, tanto los arqueólogos yugoslavos como los rumanos creían que la cultura de Vinča había surgido alrededor del año 2700 a. C. Pero la datación por radiocarbono determinó la fecha de aparición de esta cultura con anterioridad al 4000 a. C. y es más, otros historiadores llegan a datarla en torno al 5200 a. C.

El misterio de la escritura Vinča

Como ya hemos indicado, algunos de sus elementos más característicos son las cerámicas oscuras, con decoración acanalada en relieve, así como sus idolillos de barro y piedra con rostros de cabezas extrañas. Pero es que, además, el sistema de signos de su escritura es, para algunos autores, la más antigua forma de escritura (o protoescritura) conocida, anticipándose en siglos a la grafía cuneiforme mesopotámica.

Como la mayoría de los sistemas de escritura que aún no han sido descifrados del todo, la escritura Vinča ha atraído la atención de muchos estudiosos. El arqueólogo serbio Radivoje Pešic propone en sus obras que todos los símbolos etruscos se encuentran en la escritura Vinča, intentando explicar con ello que es anterior a la escritura cuneiforme sumeria y que, de alguna forma, fue imitada por el resto de culturas florecientes. Una visión que, por otro lado, no es aceptada por la mayoría de sus colegas arqueólogos.
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El arqueólogo serbio Radivoje Pešic propone que la escritura Vinča es anterior a la escritura cuneiforme sumeria y que, de alguna forma, fue imitada por el resto de culturas florecientes de la región
El enclave de Vinča disponía de muchísimas circunstancias para lograr que una ciudad perdurara, destacando entre ellas su ubicación geográfica, que hacía posible un control excelente del Danubio y sus orillas: estando en el centro de los Balcanes podían desarrollarse el comercio y las comunicaciones. Además, el suelo era muy fértil, rico en materias primas y en abundante flora y fauna, lo que facilitaba la producción de alimentos, la cacería y el desarrollo de una vida bastante cómoda.

Buscando la respuesta a la pregunta de qué era lo que contribuía a la riqueza material de este pueblo, que vivía en unas poblaciones organizadas como ciudadelas, los científicos concluyeron que su secreto radicaba en la cinabarita, un pigmento obtenido gracias a la minería y cuyo yacimiento se encontraba en el cercano monte de Avala. Los habitantes de Vinča comerciaban con este pigmento, de importante uso medicinal y utilizado además para la producción de tintes.

La cultura de Vinča dominaba conocimientos relativos al procesamiento de metales en una época conocida en el Próximo Oriente como el período que culminó con el tratamiento de los metales. Según informó un equipo de arqueólogos de Gran Bretaña, Alemania y Serbia en un congreso celebrado en Vancouver, se trataba de la cultura más avanzada de Europa por aquel entonces. Por último, lo más curioso de los habitantes de la llamada cultura Vinča es que nunca hicieron la guerra entre sí, ni contra otros.
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a cultura de Vinča dominaba conocimientos relativos al procesamiento de los metales.