Las grandes figuras geométricas trazadas sobre el terreno de la Amazonia sudoccidental han suscitado el interés dentro de la comunidad científica, así como entre los medios de comunicación y público en general, y han sido exploradas recientemente por varios equipos de investigación internacionales.
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© Sanna Saunaluoma
magen de portada: Geoglifos de Sá y Seu Chiquinho con formas diversas: circulares, cuadradas y en forma de U.
Estos monumentos arqueológicos únicos han sido bautizados como los Geoglifos de Acre, ya que la mayoría de ellos se encuentran en el estado brasileño de Acre. Cerca de 500 de ellos ya han sido registrados e incluidos en la lista indicativa del Estado brasileño para su futura inscripción en la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO.

El período de su construcción y uso abarca una franja temporal de aproximadamente 3000 - 1000 años de antigüedad. Las zanjas trazadas sobre el terreno forman patrones geométricos, tales como cuadrados, círculos, formas de U, elipses y octógonos. Pueden ser de varios metros de profundidad, y definen áreas de cientos de metros cuadrados.
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© Jenny Watling)
Uno de los círculos hallados en el Amazonas y realizados excavando zanjas sobre el terreno.
Los miembros de la comunidad interactuaban con su entorno

Pirjo Kristiina Virtanen, profesora adjunta de Estudios Indígenas de la Universidad de Helsinki, Finlandia, ha realizado investigaciones junto a los pueblos indígenas de la zona objeto de estudio durante largo tiempo. Sanna Saunaluoma, investigadora postdoctoral de la Universidad de São Paulo, Brasil, está especializada en arqueología amazónica y realizó su tesis doctoral sobre los Geoglifos de Acre. Su artículo, publicado en la revista American Anthropologist (119 [4], 2017), ya disponible para su consulta, analiza las figuras geométricas precoloniales trazadas sobre el terreno desde el punto de vista de los pueblos indígenas y la arqueología.

El estudio demuestra que los Geoglifos de Acre eran en el pasado importantes espacios rituales donde, a través de los diseños geométricos, ciertos miembros de la comunidad se comunicaban con diferentes seres de su entorno, como los espíritus de los antepasados, los animales y los cuerpos celestes. Así, se recordaba constantemente a la gente que la vida humana estaba conectada con el entorno y las generaciones pasadas. La gente de la época no se sentía algo aparte de la naturaleza, aunque según sus creencias seres no humanos activaban y producían la vida.

Las figuras geométricas trazadas sobre el terreno eran utilizadas especialmente por los expertos de la época, quienes estaban especializados en la interacción con seres no humanos. Los geoglifos eran importantes para los miembros de la comunidad en ciertas etapas de la vida, y los diversos patrones geométricos actuaban como "puertas" y "caminos" para lograr el conocimiento y la fuerza de los diferentes seres del entorno. La visualización y la interacción activa con estos seres no humanos eran algo constructivo para aquellas comunidades.
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© archaeology & arts
Figuras circulares trazadas sobre el terreno en Acre (Brasil).
Los pueblos indígenas que viven actualmente en Acre aún consideran a estos geoglifos lugares sagrados

Los patrones geométricos inspirados en características y dibujos observados en la piel de diferentes animales todavía materializan el pensamiento de los pueblos indígenas de la Amazonia, y también están presentes en su moderna cerámica, telas, joyas y obras de arte. Como también demuestran las teorías del arte visual amerindio, estos patrones geométricos son susceptibles de proporcionar a la gente ciertas cualidades y aptitudes deseadas, tales como fertilidad, resistencia, conocimiento y poder.

Pueblos indígenas actuales de Acre todavía protegen los geoglifos como lugares sagrados y, a diferencia de otros brasileños residentes en la zona, evitan el uso de estos lugares para actividades mundanas, como vivienda o agricultura, protegiendo por lo tanto estos peculiares antiguos monumentos a su particular manera.
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© archaeology & arts
Figura geométrica cuadrada trazada sobre el terreno en Acre, Amazonia brasileña.